jueves, julio 27, 2017

Video de noticia de fecha 26 de julio de 2017. . Aplicaciones para cubanos, desde Ley de Ajuste hasta ciudadanía, quedan detenidas bajo proceso de revisión extrema



Aplicaciones para cubanos, desde Ley de Ajuste hasta ciudadanía, quedan detenidas bajo proceso de revisión extrema



La abogada Isadora Velázquez explicó hoy al noticiero de Mega Tv que los trámites de migración para cubanos, desde aplicaciones a la residencia permanente a través de la Ley de Ajuste Cubano hasta ciudadanía, están detenidos. 

Un grupo de abogados entre los que se encontraba Isadora, se comunicaron este miércoles con oficiales de los servicios migratorios estadounidenses y estos les explicaron, vía telefónica, que se trataba de un proceso de revisión extrema y que por tanto, requería mucho más tiempo.

(Isadora Velázquez)

"No significa que se estén negando las peticiones, sino que tienen un retraso adicional", aclaró la abogada.

Desde enero pasado muchos han estado a la espectativa en relación a los temas migratorios, luego de que el anterior presidente Barack Obama eliminara la política de "Pies Secos, Pies Mojados", que le permitía a los cubanos regularizar su estatus migratorio en Estados Unidos.

Con la llegada de Donald Trump al Gobierno, la incertidumbre ha aumentado debido a la dura postura del actual mandatario con respecto a los inmigrantes en su país.

El progresivo restablecimiento de las relaciones entre Cuba y EE.UU. ha estado también en la cuerda floja, después de que en junio pasado Trump anunciara en Miami el recrudecimiento de su política respecto a la isla.


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Alfredo M. Cepero: EL ENTIERRO DE UN PARTIDO


EL ENTIERRO DE UN PARTIDO

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Si esta gente persiste en sus diferencias, el suicidio que anuncié en el 2016 podría convertirse en el entierro de un partido que por muchos años ha sido el refugio de la libertad, el individualismo y el orgullo del gentilicio americano.
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Por Alfredo M. Cepero
Director de www.lanuevanacion.com
Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero
7-26-17

El 8 de marzo del 2016, en medio de la contenciosa campaña presidencial norteamericana y bajo el título de "El suicidio de un partido", condené las declaraciones de Mitt Romney y de John McCain cuando ambos dijeron que jamás votarían por Trump si éste fuera postulado por el Partido Republicano. A continuación afirmé: "… el partido que nació predicando la unidad en la convención de Filadelfia de 1856 tendrá la oportunidad de predicar con el ejemplo declarando un alto al fuego en esta sangrienta guerra civil de 2016. Si no lo hace estará cometiendo suicidio y causando un daño irreparable a la nación norteamericana".

Lamentablemente, para las élites del Partido Republicano, Donald Trump era y sigue siendo un hombre arrogante, grosero, mujeriego e incapaz de pasar la prueba de urbanidad y conducta sofisticada de la política tradicional de Washington. Pero la gente que eligió a Donald Trump no prestó atención a las cizañas de esas elites. Su objetivo no fue elegir a un santo ni a un diplomático sino a un hombre que acabara con la corrupción, la hipocresía y el control asfixiante de un Washington que se sirve a sí mismo en vez de servir los intereses de su pueblo.

Por eso, a pesar del antagonismo de Romney, de McCain y de los activistas del movimiento de "Nunca Trump", el millonario fue postulado. Y ocho meses más tarde, el 8 de noviembre del 2016, fuimos testigos del inesperado milagro de la elección de Donald Trump como cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos.

Sin embargo, a contrapelo de toda lógica y poniendo en peligro la propia existencia del partido, la mayoría del "establecimiento" del Partido Republicano le sigue haciendo la guerra al presidente. Parecen incapaces de entender que el fracaso de la presidencia de Trump será considerado por los votantes como un fracaso de todo el partido y les pasará la cuenta a todos por igual. Buena noticia para unos demócratas sin mensaje y que han perdido el camino pero que sólo tendrán que sentarse a esperar a que los republicanos se maten entre ellos.

Porque eso es lo que los republicanos están haciendo cuando no se ponen de acuerdo en cuanto a cómo votar sobre la derogación y sustitución del Obamacare. Cuando muestran una pasividad cómplice ante la "cacería de brujas" de la acusación de que Trump conspiró con Putin para derrotar a Hillary. Cuando cierran los ojos ante las filtraciones a la prensa por funcionarios del gobierno, unos rezagos del obamismo y otros miembros del "Nunca Trump".

Cuando, por otro lado, muestran renuencia a investigar los múltiples crímenes de los Clinton en cuanto a ventas de uranio a Rusia, las mentiras sobre Benghazi, la corrupción flagrante de la Fundación Clinton, la destrucción de treinta mil correos electrónicos, etc., etc. etc. No en balde el presidente se quejó hace un par de días:"Es muy triste que los republicanos, incluidos algunos que aprovecharon mi ascenso para llegar donde están, hagan muy poco para proteger a su Presidente", escribió Trump en un tuit.

Ahora bien, como dice el viejo refrán, "en el pecado llevarán la penitencia". Porque los republicanos en el capitolio se pasaron siete años aprobando proyectos de ley para derogar el Obamacare, muchos de ellos similares a la versión aprobada recientemente por la Cámara Baja y en problemas ahora en el Senado. Sabían entonces que Barack Obama los vetaría y que, por lo tanto, no había riesgo político para ellos. Fue sólo una miserable estrategia politiquera para lograr votos en las elecciones.

Los republicanos pidieron a los electores que les dieran mayoría en el poder legislativo para enfrentarse a las políticas de Barack Obama. El pueblo norteamericano respondió con una intensidad inusitada que paró en seco a los demócratas y rompió su monopolio en el capitolio. En las elecciones parciales del 2014, los republicanos ganaron 247 escaños en la Cámara de Representantes frente a 188 los demócratas. En el Senado, los republicanos ganaron 54 frente a 46 los demócratas. En las elecciones generales del 2016, no sólo mantuvieron el control del capitolio sino se hicieron con la Casa Blanca gracias al carisma y la combatividad de Donald Trump.

Ahora tienen control total del gobierno y no pueden echarle la culpa de sus fracasos a Barack Obama. Saben además que tienen un presidente deseoso de firmar el proyecto de ley, cualquier proyecto de ley que sea capaz de derogar el ignominioso mamotreto que se encuentra en artículo de muerte. Pero están asustados porque saben que confrontan un riesgo político y se portan como rameras, con perdón de las rameras.

Como ocurre con frecuencia, la gente se acostumbra fácilmente a los regalos aunque muchas veces sean inútiles. De pronto el Obamacare tiene un renovado apoyo entre quienes cambian libertad por seguridad y muchos senadores y representantes republicanos quieren mantener sus curules y sus privilegios. Creen que la abstención los salvará de responsabilidad en cualquier efecto negativo que pudiera traer consigo una derogación del Obamacare.

Pero la cosa no es tan fácil. Cualquier abstención para complacer a quienes desean mantener el Obamacare defraudaría a los electores, muchos ellos motivados por la candidatura de Trump, que en el 2016 pusieron el control total del gobierno en manos republicanas. Al poder absoluto le sigue la absoluta responsabilidad y las acciones producen reacciones.

Vaticino que, si los republicanos no se ponen de acuerdo para poner en la pizarra sólidos logros legislativos antes de finales de este año, en el 2018 la izquierda seguirá apoyando a los demócratas y la derecha podría quedarse en casa. Se acabaría la fiesta para el partido del elefante y con el final de ella estaría en peligro la supervivencia de un Partido Republicano condenado a ser minoritario como consecuencia de los drásticos cambios demográficos de los últimos 20 años.

Aunque es muy pronto para decirlo, este Partido Republicano del 2017 podría encontrarse en una encrucijada similar a la que confrontó el Partido Whig en las elecciones norteamericanas de 1852. Incapaces de ponerse de acuerdo las alas del norte y del sur de dicho partido sobre el candente tema de la esclavitud, los whigs del norte se unieron al ya existente Partido Demócrata mientras los whigs del sur fundaron el Partido Republicano. Los demócratas esclavistas y los republicanos anti esclavistas. Lamentablemente, a partir de la presidencia de Franklin Delano Roosevelt, los republicanos se dejaron arrebatar por los demócratas la bandera de la defensa de los ciudadanos de raza negra.

De continuar la lucha entre la media docena de facciones divergentes, el Partido Republicano podría declinar como fuerza política nacional. Los conservadores, los neoconservadores, la derecha cristiana, los moderados y los libertarios parecen muchas veces militar en partidos distintos. Si esta gente persiste en sus diferencias, el suicidio que anuncié en el 2016 podría convertirse en el entierro de un partido que por muchos años ha sido el refugio de la libertad, el individualismo y el orgullo del gentilicio americano.

La última vez que este partido mostró una sólida cohesión ideológica e intensa militancia política fue durante las campañas y la presidencia de Ronald Reagan. Según el historiador George H. Nash, la llamada "Coalición Reagan" logró aglutinar cinco facciones: la libertaria, la conservadora, la derecha cristiana, la tradicionalista y la anti-comunista. Pero eso era 'harina de otro costal". En Reagan coincidían el talento político y el carisma personal que no se repiten con frecuencia en la historia de los pueblos.

Sin embargo, Donald Trump, quien Dios me libre de compararlo con Reagan, podría ser el detonador para una nueva coalición o hasta un nuevo partido verdaderamente conservador, libertario y cristiano. Sin dudas tocó un nervio sensible en el cuerpo político norteamericano cuando ganó la presidencia frente a los establecimientos demócratas y republicanos, al mismo tiempo que desafiando todos los pronósticos.

Su misión, como la de Juan el Bautista, fue dar la voz de alarma y anunciar la buena nueva. Ahora corresponde a otros, con menos resabios pero igual determinación, terminar la obra. Ella consiste en aglutinar a esas fuerzas con la capacidad de detener la caída en picada que sufren los Estados Unidos ante la asechanza de quienes, desde su interior, están tratando de transformarlos en una nación de parásitos.

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miércoles, julio 26, 2017

Video. El historiador Dr. Antonio de la Cova habla del asalto al cuartel Moncada. 9 mentiras sobre el asalto al cuartel Moncada que nunca te enseñaron en la escuela.

AVISO  DEL BLOGUISTA DE BARACUTEY CUBANO

EN ESTA FECHA LUCTUOSA  PARA EL PUEBLO DE CUBA QUE ES EL 26 DE JULIO  ESTE  POST SE MANTENDRÁ EN PORTADA Y LOS NUEVOS POSTS  SE AÑADIRÁN DESPUÉS DE ÉL.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
El primogénito de Fidel Castro Ruz es Jorge Ángel Castro Laborde,    hijo de María Laborde, una doméstica que falleció hace muchos años y nacido en 1949  unos meses antes que Fidelito que también nació ese año. Jorge Ángel estudió junto a ¨Fidelito¨en el Preuniversitario Carlos Marx, antigua Rustom Academy, situada en el reparto  Siboney, antiguo Biltmore, en  la calle 190 cerca de la rotonda de ¨la muñeqita¨ de la Autopista del Mediodia. Posteriormente esa escuela, fue o es, la Escuela de Contrainteligencia ¨Hermanos Martínez Tamayo¨. Jorge Ángel se graduó de preuniversitario, al igual que Fidelito, en el curso 1966-1967 y matriculó en la Universidad de La Habana la Ingeniería Química en la entonces CUJAE. Jorge Ángel era un  muchacho  modesto, respetuoso y no se creía cosas. Fidelito yJorge Ángel en el preuniversitario Carlos Marx vivian en un albergue, junto a otros alumnos que formaban  la guardia personal, en la zona de las hembras y en vez de tener una ¨tía¨, tenía un ¨tío¨ que era el que les cocinaba y que muy probablemente era de la Seguridad Personal. Para cubrir con una ¨hoja de parra¨ a Fidel Castro, se decía que Jorge Ángel era hijo de Raúl Castro. Desde la beca en la Escuela  Secundaria, a Fidelito se le llamaba ¨José Raúl¨; su rendimiento docente era el de un estudiante mediocre; no obstante, Fidelito, fue a la URSS a estudiar mientras que otros estudiantes  con mejores rendimientos  no pudieron hacerlo; si no hubiera sido el hijo de Fidel Castro dificilmente hubiera obtenido  la carrera  en la URSS.
Fidelito cursó la carrera, la Candidatura y el Doctorado en la URSS  y al llegar a Cuba llegó presidiendo la comisión de Energía Atómica. Una persona ya fallecida, Oscar Luis Caballero,  que durante años sirvió fielmente a la Revolución dentro de la Seguridad del Estado pese a ser matemático, contaba de que Fidelito no estaba capacitado para ese cargo; esa persona trabajó en esa comisión de energía atómica y era una bella persona, cuyo único error que le conocí, fue ser un ferviente y honesto  revolucionari;  salió del MININT después de tener un encontronazo con un coronel al que le había señalado su condición de corrupto. Al final de su vida leí  que  abrió los ojos con relación al régimen, pero pidió que lo enterraran cantado el himno comunista  La Internacional. Pueden leer más sobre Oscae Luis Caballero en el libro El país de la ciguaraya que se encuentra en la franja lateral derecha de este blog.
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Dr. Antonio de la Cova habla sobre el asalto al cuartel Moncada con Oscar Haza, Julio 26, 2007




Dr. Antonio de la Cova habla del asalto al cuartel Moncada con Maria Elvira Salazar, Julio 26, 2004

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9 mentiras sobre el asalto al cuartel Moncada que nunca te enseñaron en la escuela
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Castro se niega a que el médico forense le practique la prueba de la parafina para comprobar si había disparado un arma: fue al único combatiente que no se le hizo esa prueba
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Por Redacción
Jul 26th, 2016
 
 El cuartel Moncada en esa época después del asalto y  Fidel Castro (buscando la cámara fotográfica o de filmación)  y otros atacantes a su llegada al vivac de Santiago de Cuba. Fotos añadidas por el bloguista de Baracutey Cubano.
Como parte de una acción armada para derrocar a Fulgencio Batista, los asaltos del 26 de julio de 1953 a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, por jóvenes del Partido Ortodoxo al mando del entonces abogado Fidel Castro, fueron rápidamente sofocados aunque marcaron un punto de giro histórico: el nacimiento de la revolución cubana de 1959.
Resulta difícil ser cubano y no conocer algo sobre este hecho, al punto de que ese conocimiento a menudo ha derivado en lugares comunes y mitos populares que duran hasta hoy. Aquí abordaremos brevemente algunos de estos contrastándolos con datos que aporta el historiador Antonio Rafael de la Cova sobre estos hechos y que figuran en su totalidad en The Moncada Attack: Birth of the Cuban Revolution (2007).
Mito: Fidel Castro terminó su alegato de autodefensa en el juicio oral por los sucesos del 26 de julio con la frase “La Historia me absolverá”. Muchos afirman que esta frase la copió del Mein Kampf de Hitler.
Realidad: la frase que Fidel dijo literalmente en el juicio fue “La historia, definitivamente, lo dirá todo.”. “La Historia me absolverá” solo figura en la versión escrita, editada y pulida por Fidel de dicho alegato durante su estancia en el presidio Modelo de Isla de Pinos. Igualmente, Adolf Hitler, en su alegato de defensa ante el tribunal que lo sentenció a prisión por el asalto en 1923 al Ministerio de Guerra en Munich, utilizó una personificación de la Historia como absolutoria que incluiría luego en su libro Mi Lucha, redactado desde la propia cárcel de Landsberg. Si bien el parecido entre ambas frases es muy razonable, la de Fidel nunca se trató de una cita literal.
Mito: según La historia me absolverá, los asaltantes prisioneros fueron torturados con mutilaciones, y a Haydée Santamaría le quemaron los brazos con hierros calientes.
Realidad: no hubo necesidad de torturas pues los capturados no se resistieron a revelar sus motivaciones, identidades y la de su líder. Tampoco durante el juicio a los asaltantes, donde los abogados defensores ejercieron su trabajo sin impedimentos, se dijo que hubiera torturas. El coronel Alberto del Río Chaviano ordenó ejecutar en el campo de tiro de armas cortas del cuartel a unos treinta asaltantes capturados, y diseminar sus cadáveres por el cuartel para hacer parecer que murieron en el intercambio de disparos. Los 47 informes de defunción que redactaron los médicos forenses certifican dichas ejecuciones pero no torturas ni desmembramientos. El director de la funeraria que recogió los cadáveres tampoco vio señales de tortura.
Haydée Santamaría fue quien más propagó la versión de la tortura de los presos y de la emasculación de su novio. Fuera del juicio llegó a decir que le habían extirpado los ojos a su hermano y que luego le habían mostrado un ojo a ella para sacarles dónde estaba Fidel, pero que ni ella ni Abel hablaron. Sin embargo, cuando testificó sin coacción en el juicio, no hizo tal denuncia ni la repitió en sus memorias sobre el Moncada. Si bien en la quinta sesión del juicio Haydee alegó que hubo golpes y torturas, admitió que no había sido testigo presencial de estas y tampoco habló nada de su hermano Abel. Nunca se ha visto la foto necrológica de Abel.
Mito: la conjunción de factores imprevistos y la casualidad impidieron el triunfo del asalto.
Realidad: el descuido y una pésima preparación y ejecución de los planes de ataque explican el fracaso de la acción. Los asaltantes, por ejemplo, ignoraban que la vigilancia del perímetro del Moncada se reforzaba durante los carnavales entre 6 de la tarde y 6 de la mañana, y que en ese mismo horario se prohibía el acceso al cuartel por otro lugar que no fuera la entrada principal. La caravana de autos de los asaltantes se dirigió hacia la entrada secundaria por la posta 3. El fracaso del simultáneo asalto al cuartel de Bayamo se debió al liderato de Ñico López, un simple peón del mercado de La Habana que entorpeció el ataque al no llevar, por olvido, un alicate que se le asignó para cortar la cerca de alambre de púas.
Mito: un motivo del fracaso del asalto fue el extravío de casi un tercio de los asaltantes en la caravana de coches. Ernesto Tizol enrumbó por Avenida Las Américas hacia Alturas de Quintero, en vez de continuar por la avenida Victoriano Garzón. Otros autos le siguieron.
Realidad: Ernesto Tizol no equivocó la ruta sino que desertó en mitad del plan. Aparte de haber manejado otras veces por Santiago, sabía muy bien cómo llegar al Moncada. Su desvío fue intencionado; no es plausible que se quedaran dando vueltas y más vueltas por Santiago.
Mito: Raúl Castro lideró el grupo de asalto al edificio del Palacio de Justicia.
Realidad: Raúl Castro solo va a Santiago de Cuba invitado por José Luís Tasende sin saber nada del plan. Fidel se sorprende al ver a su hermano en la granjita Siboney horas antes del ataque, y lo asigna entonces al grupo de menor riesgo dirigido por Léster Rodríguez y encargado de tomar el edificio del Palacio de Justicia, colindante al Moncada. La altura del muro de contención en el techo de la audiencia no les permitió a los asaltantes disparar hacia el cuartel. Por eso, cuando Raúl Castro es detenido, la prueba de parafina que le hicieron para comprobar si había disparado un arma resultó negativa.
Mito: Fidel Castro, pese a empuñar un arma durante el asalto (unas versiones dicen que una pistola Luger y otras una escopeta calibre 22), no disparó un solo tiro.
Realidad: Fidel se pasó los veinte minutos que duró el combate tratando de reagrupar a los asaltantes dispersos por los patios de las casas del reparto militar y que por error habían penetrado en el hospital militar fuera del cuartel. El dato irrebatible es que, después de ser detenido y llevado a la prisión de Boniato, Castro se niega a que el médico forense le practique la prueba de la parafina para comprobar si había disparado un arma: fue al único combatiente que no se le hizo esa prueba. Todo indica que ante el hecho de no haber disparado un solo tiro, Fidel no quiso que la prueba de la parafina lo pusiera evidencia, evitándole así el desprestigio como líder de la acción que era.
Mito: según la versión batistiana, los soldados en la posta del cuartel y en el hospital militar fueron pasados a cuchillo por los asaltantes.
Realidad: no hubo ningún militar herido o muerto con cuchillo. El coronel Alberto del Río Chaviano llegó al cuartel después del ataque y le informó a Batista por teléfono que los asaltantes habían pasado la posta a cuchillo, y que dos muertos en el hospital militar también fueron apuñaleados. En realidad los asaltantes desarmaron a los dos guardias en la posta 3 y los acostaron boca abajo en el suelo sin causarles lesiones, y los dos muertos del hospital recibieron tiros en la cabeza al asomarse a diferentes ventanas al inicio del ataque. La prensa de la época señaló que los médicos militares testigos en el juicio confirmaron que ningún soldado murió por arma blanca. En sus memorias Batista insistió en que los enfermos fueron asesinados, aunque no pasados a cuchillo.
Mito: Los huecos que actualmente se aprecian en las paredes del Moncada son vestigios de los disparos de los asaltantes del 26 de julio de 1953.
Realidad: los huecos de los balazos en la fachada del Moncada fueron hechos inicialmente por una ametralladora calibre 30 que disparó el sargento José Virués Moraga contra cinco rebeldes atrincherados en el ala izquierda del cuartel. Los rebeldes, mal armados con rifles 22, revólveres, escopetas y un puñado de balas, eran incapaces de dejar semejantes orificios. Después del ataque, aquellos agujeros se repellaron y se pintó la pared pero en la década de los setenta el gobierno cubano abrió nuevos huecos en la pared como si fueran los disparos de 1953.
Mito: en la discusión parlamentaria sobre la amnistía de 1955 a los asaltantes del Moncada, el senador Rafael Díaz-Balart, en su ardiente oposición a dicha amnistía, lanza una ‘profecía’ sobre las nefastas consecuencias que para Cuba tendría poner en libertad a Fidel Castro.
Realidad: se trata de un discurso dado a conocer por algunos medios de noticias sobre todo a partir de la muerte de Rafael Díaz-Balart en 2005. Rafael Díaz-Balart no solo pronunció jamás tal ‘profecía’ (para nada consta en el diario de sesiones), sino que jamás se opuso a tal amnistía, e incluso votó a favor de ella. Una hermana de este senador, Mirta Diaz-Balart, fue la primera esposa de Fidel y madre de su primer hijo, Fidel Castro Díaz-Balart.

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En entrevista a Zoé Valdés de Diario de Las Américas: Zoé Valdés: "Las garras de los Castro hicieron añicos a Venezuela" además advierte que la expansión ideológica del régimen de La Habana continúa siendo un peligro

Tomado de http://www.diariolasamericas.com/

Zoé Valdés: "Las garras de los Castro hicieron añicos a Venezuela"

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La intelectual cubana exiliada en Paris, advierte que la expansión ideológica del régimen de La Habana continúa siendo un peligro
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Por Luis Leonel León
25 de julio de 2017

MIAMI.- Zoé Valdés es una de las escritoras cubanas más leídas y una de las voces más críticas del castrismo. La nada cotidiana, La ficción Fidel, Te di la vida entera, La hija del embajador, Milagro en Miami, son algunos de los títulos que ha escrito y que diseccionan las penas y anhelos de una nación tan vilipendiada por el régimen cubano, como tan incomprendida. En sus libros, donde la poesía y la crudeza van de la mano, Valdés hace posible encontrar las verdades de su isla.

Valdés nació en La Habana en 1959, el mismo año en que Fidel Castro irrumpió en el poder. Reside en París desde hace más de dos décadas. Viajará esta semana a Miami para ofrecer una charla sobre la actualidad sociopolítica de Cuba y Venezuela. Realidades que condena desde su activismo cívico y sobre las que conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS.

(Zoé Valdés)

¿Cuándo comenzaron a romperse las libertades y la democracia en Venezuela?

Se hicieron añicos desde el día en que los Castro pusieron sus garras encima de su historia y su realidad social y política, o sea, desde que consiguieron colocar a Hugo Chávez en el poder. Ahí se inició la destrucción del país y sus ciudadanos.

Al llegar Chávez al poder usted ya había vivido una dictadura. ¿Vislumbró lo que se avecinaba?

Desde el principio lo vi y lo dije a muchos amigos venezolanos que hoy son antichavistas y antimaduristas, pero que en aquella época veían por los ojos de Chávez y no quisieron oír. No los culpo, nadie escarmienta por cabeza ajena. Pero pudieron haber observado. Sobre todo porque al menos el soso de Castro tenía las armas seductoras para engañar, pero Chávez no tenía nada de agraciado, hablaba como un patán, decía tantas estupideces y barbaridades como cualquier energúmeno. No tantas como las que suelta Maduro, que con este ya se rompió el molde, pero casi empatados andan en su generosa y ostentosa mediocridad.

Cubanos que vivieron en Venezuela alertaron de los peligros del chavismo, la respuesta común era “a nosotros no nos va a pasar lo mismo, no somos Cuba”.

Y no sólo les dijimos a los venezolanos. Yo hablé incluso con cubanos que vivían en Venezuela y me respondieron lo mismo en los primeros años del chavismo: “Venezuela no es Cuba y Chávez no es Castro”. Y ahí tienen. Los pueblos son tozudos, se equivocan, sobre todo cuando les ponen en bandeja de plata una sarta de palabrería hueca que les aviva el sentimentalismo ideológico, y los duermen con “las grandes ideas marxistas y socialistas” de la salud, la educación, el bienestar de un pueblo sin hacer nada, y toda esa paparruchada que les encanta a los pueblos niños, esos que no han crecido, que no saben que en las sociedades hay deberes y derechos, pero primero los deberes.

¿Por qué Venezuela es una dictadura castrista?

Porque allí mandan los Castro. Raúl Castro desde la isla y Ramiro Valdés sobre el terreno. Y hay una enorme cantidad de entrenadores militares y soldados cubanos que operan allí. Venezuela es la prueba más fehaciente de la horrenda injerencia que han mantenido los Castro en varias zonas del planeta, sin que nadie proteste por ello ni se les acuse por semejante desproporción. A los primeros que hay que sacar del poder es a los castristas, a toda la familia Castro que ha inoculado el mal en tantos países del área: Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Argentina en la época desastrosa de los Kirchner, y por ahí seguirán. La próxima en caer será Colombia con el soldadito castrista Santos, que le ha proporcionado las facilidades al castrismo mediante la narcoguerrilla.

Que Cuba fuera satélite del imperio soviético muchos lo comprenden. Pero que un país rico como Venezuela sea satélite de una isla subdesarrollada, pocos lo entienden. ¿Por qué suceden estos fenómenos?

Es la pregunta clave que todos debemos hacernos. Y estamos obligados a encontrar la respuesta. Yo tengo la mía: Cuba con sus aliados mundiales es hoy una potencia ideológica. La ideología castrocomunista con su variante islamista ha triunfado en el planeta y seguirá triunfando si no le ponen freno. Recuerda la enorme popularidad del Che Guevara en Siria, Sudán, Yemen, países islamistas de izquierda en su gran mayoría. Cuba supo ir por encima a los soviéticos en materia de expansión, a golpe de simpatía machista-leninista. A todas partes enviaron sus seductores y apuestos agentes que vendían su producto de marketing llamado “revolución socialista”, apoyándose en la maravillosa imagen del país tropical, de palmas, maracas y Sol, de aquellos jóvenes barbudos “eroticones”. En esa trampa cayeron y caen muchos, y los venezolanos no iban a ser menos.

¿Qué semejanzas y diferencias existen entre los mecanismos dictatoriales utilizados en Cuba y Venezuela?

Semejanzas, todas. Matar, matar, matar a todo aquel que disienta es la consigna. Matar con toda impunidad. Después encarcelar, torturar, desaparecer, exilar. Diferencias: la soledad de Cuba no tiene parangón. Incluso hoy muchos venezolanos no reconocen que la verdadera culpable es la Cuba castrista, y hasta ningunean y disminuyen el sufrimiento y lucha de los cubanos. Cuba ha estado y está sola. Los venezolanos hoy cuentan con las herramientas de Internet y las redes sociales que Cuba no tuvo en su época de mayor enfrentamiento al castrismo. Cuba hoy tampoco cuenta con esos medios, y aunque algunos pocos los tienen, el pueblo cubano está robotizado y paralizado mentalmente, acobardado y oportunista en su mayoría. Cuba llegó a un nivel de bajeza que ni siquiera saben qué significa ser libre y no pueden aspirar a lo que no conocen. Si Venezuela sigue por ese camino, alcanzarán ese estado de los cubanos tan “envidiado” por el resto del mundo, desde lejos, siempre desde lejos, nunca in situ.

¿Concuerda con quienes opinan que si el régimen venezolano cae, Cuba no tardará en caer?


Venezuela sólo caerá cuando caiga Cuba. Primero hay que tumbar al castrismo, a toda esa familia horrorosa y a sus esbirros. Entonces el régimen venezolano caerá. Los que están reprimiendo en Venezuela son cubanos castrocomunistas o han sido entrenados por ellos. Hay que acabar con el régimen castrista primero. Y no sólo salvaremos a Venezuela, salvaremos al mundo.

¿Qué deberían hacer los venezolanos para derrocar al régimen?

Pedir ahora mismo que Estados Unidos intervenga militarmente tal como hicieron en Panamá bajo Noriega y en Granada en su momento. No veo otra solución.

¿Y los cubanos?

También debemos pedir la intervención militar, cibleada, o sea, con dianas enfocadas en las zonas donde se reúne el poder supremo. Arrancar el mal de raíz sin daños colaterales. Ya eso es posible. De lo contrario esta majomía se extenderá ad aeternum y arrasarán con el mundo. Ya empezaron con buena parte, Estados Unidos incluido. Su invasión es calculada y lenta, pero muy eficaz. Lo estamos viviendo, inermes y espantados.

Sábado 29 de julio. Recepción 6:30pm. Charla 7:00pm. Altamira Libros. 219 Miracle Mile, Coral Gables.


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La carta inconclusa de Martí a Manuel Mercado. José Gabriel Barrenechea desde Cuba con una muy interesante y profunda interpretación de dicha carta que abre nuevas vías de investigación histórica y de interpretación de tan por el Castrismo manipulada carta

La carta inconclusa de Martí a Manuel Mercado

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¿Era Porfirio Díaz el destinatario último y real de esta carta sui géneris?
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Por José Gabriel Barrenechea
Santa Clara
26/07/2017

Analicemos la última carta conocida de José Martí: la destinada a Manuel Mercado y que dejara inconclusa a su muerte el 19 de mayo de 1895. Esta carta es asumida con demasiada frecuencia como el testamento político, antiestadounidense, de José Martí. Pero, ¿lo es en realidad?

Si como casi todos los estudiosos de su obra coinciden, Martí ni se suicidó, ni tenía intención de hacerlo, no cabe darles a estas líneas la trascendencia que implica tratarla como un testamento. No puede considerarse a esta carta más que como una más de las muchas que por esos días escribió quien intentaba sacar adelante la Revolución, y preparar la república. Es innegable, sin embargo, su singularidad en otro sentido. Mientras casi todas las que escribió tras su arribo a Cuba tenían como destino a generales en campaña o a sus colaboradores más cercanos en el exterior, esta, junto a la carta al New York Herald del 2 de mayo, integra un muy definido grupo aparte.

En ella Martí hace política exterior de la Revolución.

Está destinada a un subsecretario de Gobernación de Porfirio Díaz, el equivalente contemporáneo cubano de un viceministro del Interior, y por lo tanto un hombre de la primera línea de la represión porfirista, proverbial por su brutalidad. Al funcionario que ha desempeñado ese cargo con tal eficacia que ha permanecido en él desde 1882, y lo hará aún hasta 1900, cinco años después de la muerte de Martí.

Alguien que es verdad, ha sido su amigo de sus meses mexicanos a mediados de la década de los setenta, pero que no podemos tampoco pasar por alto que es 15 años mayor que él. Alguien a quién ha estado largos años sin ver personalmente (desde 1878 solo por unos pocos días en el verano de 1894), y con quien es evidente no coincide en lo esencial de su visión política: Mercado ha terminado en un muy importante y comprometido puesto dentro de la brutal dictadura ante cuya ascensión Martí, en protesta, decidiera dejar suelo mexicano.

(Manuel Mercado y José Martí)

Llama la atención que Martí, después de que en enero de 1890 suspendiera casi por completo el profuso intercambio epistolar que había mantenido con Mercado desde 1877, no lo ha reanudado hasta mayo de 1895. Y lo más sorprendente, con una carta en extremo prolija dada su misma situación, en que ni el tiempo ni las condiciones le abundaban. Si nos fijamos, desde su desembarco en Cuba solo las dos destinadas a sus colaboradores más cercanos en el exterior, Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra, o al New York Herald, son comparables en cuanto a dimensiones. Cartas para nada personales, con fines utilitarios de política exterior muy claros.

No perdamos de vista lo en extremo complicado, y sobre todo lo peligroso, de sacar cartas al extranjero desde el campo de la Revolución. Por lo general esto se hacía en la noche, en minúsculos botes que navegaban hacia Jamaica o las Bahamas, a expensas siempre de resultar sorprendidos por las cañoneras españolas o por alguna tormenta, norte o hasta huracán. Resulta muy difícil de imaginar que un hombre como Martí pretendiera usar el correo de la Revolución, y arriesgar vidas de compatriotas en consecuencia, solo para poder desahogar un tanto el alma con un compadre.

¿Pero si no era un desahogo, o una simple carta a un amigo a quien le cumple por lo mucho que ha demorado en escribirle, si no era tampoco un testamento ni nada parecido, qué hace a esta carta tan importante al punto de que Martí, en medio de la guerra y con una complicada situación política dentro del mismo campo revolucionario, le dedicara las varias horas que debió emplear en pensarla y escribirla, o el que tan siquiera considerara en ponerla en papel aun a sabiendas de lo que costaba sacar al exterior cualquier documento? Una pista más: El destinatario le ha servido de introductor en una muy probable entrevista personal con Porfirio Díaz, en el verano del año anterior.

Solo el análisis del texto en pleno, y de su contexto, puede respondernos esa larga pregunta.

Una rápida lectura de la carta nos lleva de inmediato a preguntarnos si muchos intérpretes de la misma han pasado más allá de su primer párrafo. Del consabido: “Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso…”.

Martí comienza escribiéndole a Mercado: “Ya puedo escribir, ya puedo decirle con que ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía y mi orgullo y obligación”, con lo que apela a viejos lazos afectivos que le sirvan de eficiente introducción a su disculpa por el largo tiempo que no “ha podido hacerle escribir una carta más sobre el papel de carta y periódico que llena al día”, como hacía el final del trunco texto explicita. No ha podido hacerlo en un final porque, como retoma a continuación: “ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber…”. O sea, él no ha podido escribirle porque la misma naturaleza trascendental de su obra, que por cierto lo incluye a él, a Manuel Mercado, como actor principalísimo, no se lo había permitido; al menos hasta ahora.

El primer párrafo funciona por tanto como una carnada para el específico lector de este texto, un subsecretario de Gobernación de México, con puerta abierta a Porfirio Díaz. Martí pretende ganarse toda la atención de su interlocutor, confabularlo con él desde el mismo inicio de la misiva, y por eso no pierde tiempo e improvisa una ingeniosa disculpa con que restablece la cercanía de antaño, mientras a su vez esa misma disculpa le sirve para introducirle, casi de inmediato y sin transición, en una interpretación de su Vía Crucis existencial. Reforzada por una anonadadora serie de fuertes imágenes poéticas. Mediante este expediente Martí presenta su labor por la independencia cubana como un intento más bien de proteger al México de Don Porfirio de una supuesta (y real, a que dudarlo) amenaza norteamericana. Este es el verdadero sentido tras el tan citado “Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso…”; puro artificio literario para impresionar a quien tan importante es para la independencia de Cuba.

Debemos de entender que para esa fecha Martí ha terminado por comprender que la guerra no será breve, algo que en realidad ya temía desde el fracaso de la expedición de La Fernandina. Consecuentemente, no bastaba solo con el dinero de los tabaqueros para financiarla. Por lo que ante la repugnancia de Martí a que la república naciera endeudada por el esfuerzo libertario, se imponía allegar los recursos necesarios, por sobre todo los bélicos, en la solidaridad, interesada, de las repúblicas latinoamericanas. En este caso México, por su cercanía y fácil acceso a la Isla, y por lo imponente de los recursos militares que el Porfirato había reunido en su empeño por convertir a su país en una pequeña potencia regional, debió jugar un papel importantísimo en los planes de Martí.

En el segundo párrafo Martí pasa a la ofensiva en su labor de ganar para su causa al México de Don Porfirio. Mas el sagaz político nunca arrincona. Al lector enterado del amplio contexto de esa carta las intenciones martianas se nos transparentan nuevamente en esa frase cortada por guiones de mal engarce gramatical: “Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos les habrían impedido la adhesión ostensible…” con lo que les deja la puerta abierta a estos para ayudar a una Cuba que no les guarda remordimientos y que entiende su posición anterior, de respeto a las normas internacionales de convivencia.

Pero también los condiciona sutilmente a brindar esa ayuda: el que no lo hayan hecho antes es cierto que se explica por lo dicho, pero de ahora en adelante, cuando ya son conscientes de que alguien se sacrifica por “el bien inmediato y de ellos”, ya no. Negarse a ayudar a quien se ofrenda por cegar la posibilidad de que los pueblos de Nuestra América sean anexados al “Norte revuelto y brutal que los desprecia” es ya un crimen, una cobardía. Y si nos hemos dejado impresionar por la exageración que Martí hace, no ya de las intenciones de EEUU, sino de sus reales posibilidades, un suicidio.

En los párrafos tercero y cuarto Martí rebaja un poco el tono trascendentalista-poético que hasta ahora le ha dado a la carta, y por lo tanto sospechoso para un político tan pasado por todas las aguas como Porfirio Díaz. El núcleo de estos párrafos son los comentarios que, a través de Manuel Mercado, pretende deslizar en los oídos del tirano: Que según Bryson, corresponsal del New York Herald en Cuba, el Capitán General Martínez Campos le ha asegurado que “llegada la hora, España preferiría entenderse con los Estados Unidos a rendir la Isla a los cubanos”. Pero, además que, según el periodista americano, EEUU tiene muy bien guardado un sustituto para nada menos que el mismo Don Porfirio, el destinatario último real de esta carta sui géneris:

(Porfirio Díaz)

“Y aun me habló Bryson más: de un conocido nuestro y de lo que en el Norte se le cuida, como candidato de los Estados Unidos, para cuando el actual Presidente desaparezca, a la Presidencia de México.”

Martí, que conocía al hombre, sabía que el dictador mexicano no iba a conseguir conciliar el sueño con la misma facilidad tras saber, de tan bien informada fuente como Bryson, que España preferiría entregarle la isla de Cuba, tan estratégicamente situada en medio de los principales caminos que comunicaban a México con el mundo, nada menos que a EEUU. Ese difícil vecino que ya no solo parecía guardar apetencias sobre lo que del Norte le había dejado a su país el Tratado Guadalupe-Hidalgo, sino que también preparaba candidaturas para sustituirlo a él; nadie podía asegurarle que solo a su muerte.

Y ya hemos visto cuanto podía ganar la causa de Cuba con ese insomnio inducido en el tirano azteca.

En el quinto párrafo Martí se prepara para la osadía del comienzo del sexto. Para que por una parte pierda un tanto su carácter de importunidad (que la tiene, y muy pronunciada), pero sin perder no obstante toda su fuerza expresiva. Osadía que, por cierto, sería una mejor elección que el consabido “En silencio ha tenido que ser…” si quisiéramos de alguna manera extractar la carta en una de sus frases. Me refiero a las siguientes líneas:

“Y México, ¿no hallará modo sagaz, efectivo e inmediato, de auxiliar, a tiempo, a quien lo defiende? Sí lo hallará, —o yo se lo hallaré.”

La carta toda en realidad gira alrededor de estas líneas. Martí manifiesta su desesperación por el apoyo mexicano, ahora que la guerra no pinta a ser tan corta como creyera cuando la levantó. A pesar de su descripción optimista del estado de la guerra en el sexto párrafo, en su fuero interno sabe que el esfuerzo independentista no será ya tan breve, ni mucho menos tan generoso: la guerra será atroz, y muy poco de lo que esperaba sucediera ha acontecido hasta entonces (la insurrección no se ha levantado más que con mucha lentitud, España no ha actuado con la misma indecisión y desgano que en Melilla en 1893, sino con determinación y rapidez, y Latinoamérica se adscribe más que a su Nuestroamericanismo, a un Hispanismo que la pone del lado de Madrid).

En el análisis de la carta no se puede simplemente pasar de largo sin prestarle atención a un fragmento de ese quinto párrafo. Me refiero a que, según Martí, EEUU jamás aceptará la cesión a este, por España, “de un país en guerra”, y dado que la “guerra”, o los revolucionarios que la hacen, no tienen intención de pedir la anexión ni de aceptarla, esa posibilidad se cierra por completo mientras haya guerra, o lo que es lo mismo, revolucionarios sobre las armas. Lo que debemos entender como un subrayado al México Porfirista, para que comprenda que si quieren mantener su flanco derecho sin peligro de caer en manos norteamericanas deben apoyar necesariamente a la Revolución.

Este fragmento nos revela la comprensión clara que Martí tiene de EEUU, tan distinta de la que han querido endilgarle algunos de sus presuntos seguidores políticos. Para Martí EEUU, por su naturaleza de nación democrática, fundada sobre las principales libertades humanas, “no pueden contraer… el compromiso odioso y absurdo de abatir por su cuenta y con sus armas una guerra de independencia americana”.

Sobre esta firme creencia se afincaba en buena medida toda su política, que, de otra manera, sin este fundamento, no podría más que parecernos que el resultado de los delirios de un loco, o en todo caso de los devaneos intelectuales de un arbitrista de café. ¿Por qué ante las costas mismas de un EEUU, que supuestamente no tenía en cuenta ninguna consideración ajena ante sus apetencias imperialistas, Martí se atreve a querer fundar una república independiente, cincuenta veces menos poblada que aquella nación? Pues porque Martí no ve a EEUU de manera tan simplista. Él ha vivido en el Monstruo y le conoce las entrañas; y ya desde el affaire Cutting ha sistematizado cuál debe ser la actitud ante ese gigante: Enfrentarlo con sus propios elementos. Recordemos que para Martí EE UU es en realidad el resultado del equilibrio de dos elementos enfrentados, uno “tempestuoso y rampante”, y otro de “humanidad y justicia”:

“En los Estados Unidos se crean a la vez, combatiéndose y equilibrándose, un elemento tempestuoso y rampante, de que hay que temerlo todo, y por el Norte y por el Sur quiere extender el ala del águila, —y un elemento de humanidad y justicia, que necesariamente viene del ejercicio de la razón, y sujeta a aquel en sus apetitos y demasías. Dada la dificultad de oponer fuerzas iguales en caso de conflicto a este país pujante y numeroso, es útil irle enfrenando con sus propios elementos y procurar con el sutil ejercicio de una habilidad activa, que aquella parte de justicia y virtud que se cría en el país tenga tal conocimiento y concepto del pueblo mexicano, que con la autoridad y certidumbre de ellos contraste los planes malignos de aquella otra parte brutal de la población, que constantemente se elabora por la seguridad de la fuerza y el espectáculo del éxito…” (Publicado en El Partido Liberal de México, el 28 de enero de 1887).

La propuesta martiana a Don Porfirio es la de sacar a Cuba de las manos de una España que terminaría más tarde o más temprano por cedérsela a EEUU, o ante cuyas fuerzas no tendría posibilidades de victoria ni argumentos de peso para evitar el enfrentamiento, en vista de que siempre sería la decrépita España monárquica contra el campeón de la democracia y la independencia política en las Américas. En su lugar, sin embargo, una Cuba independiente y democrática, o en lucha por la independencia y la democracia, se blindaba ante las apetencias expansionistas de cierto sector norteamericano. Ya que ir contra ella era ir contra lo esencial del discurso en base al cual esa nación pretendía ejercer la hegemonía hemisférica, a la manera de un superprotector de las independencias y libertades de sus pueblos frente a la Europa monárquica e imperialista.

Que Don Porfirio se dejara enredar por unos argumentos en que por un lado se lo quiere asustar con la amenaza yanqui que se cierne sobre Nuestramérica, y por otro se le brinda una solución a la misma, una Cuba independiente y democrática como valladar a las tales apetencias, que en lo esencial equivale a reconocer que la tal amenaza no era tan amenazante; o que no lo era al menos para naciones en que a diferencia de la suya se practicaban formas de gobierno democráticas, es ya una cuestión sobre la que solo cabe especular, al no haberse nunca enviado esta carta. En todo caso con la misma Martí solo pretendía abrir un canal de negociaciones.

Es cierto, no obstante, que las propuestas eran contraproducentes, en lo esencial porque eran los argumentos de un demócrata queriéndose abrir paso por entre la muy diferente mentalidad de un autócrata; porque se basaban en la reutilización de un concepto político, el Nuestroamericanismo, en lugar de toda la región solo para un país, con lo que el concepto perdía lo principal de su poder de seducción, pero tampoco cabe dudar de la flexibilidad mental de Martí, superior a la de Don Porfirio. Él, a que dudarlo, de no haber muerto aquel mediodía de mayo habría hallado el modo sagaz, efectivo e inmediato, de obtener la ayuda de México.

Retomemos la carta que habíamos dejado en las primeras líneas del sexto párrafo.

Lo que resta de ella, hasta la corta parte “personal”, es en sí una explicación de esta oración: “Yo ya lo habría hallado y propuesto”. El modo discreto de que México auxilie a tiempo a quien lo defiende, a Cuba, se entiende.

Martí explica en definitiva porque no ha hecho ninguna de las dos cosas: la Revolución carece aún de forma jurídica, no es todavía más que un desordenado conjunto de tropas dirigidas por viejos caudillos. Habrá que esperar a que se dé una estructura de gobierno, a que sus fuerzas se organicen en un ejército que responda a ese gobierno. Esta es la tarea del momento, la que una vez terminada permitirá hacer tratados, o acuerdos (casi de seguro secretos) con las naciones latinoamericanas.

Que esté él o no al frente de la futura República en Armas, le aclara a su intermediario mexicano, no es tan importante. Su pensamiento no desaparecería. Pero de todas formas no hay porque preocuparse, “defenderé lo que tengo yo por garantía y servicio de la Revolución”, le escribe a Mercado, y tras estas palabras descubrimos la razón de su prematura muerte en Dos Ríos. El intelectual que ha levantado la Revolución sabe que la única manera que tiene de llevarla por el camino correcto hasta dejarla convertida en República Democrática y Virtuosa, es demostrando su arrojo en el campo de batalla. Mucho depende de que él logre mostrar su valor en el campo de batalla.

Solo que Martí conoce las batallas únicamente por los libros. Es esa la razón de la disparatada carga a que se lanza en medio del confuso combate de Dos Ríos. Mucho sabe que está en juego: Martí es consciente de que en el campo insurrecto solo él comprende que la independencia de Cuba, más que en los campos de batalla, se ganaba en los sutiles acomodos de la Isla entre los muchos poderes globales y regionales de la época. Precisamente la carta que entonces llevaba en uno de los bolsillos de su saco era una poderosa y bien pensada arma en esa sutil batalla.

© cubaencuentro.com
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Carta de José Martí a Manuel Mercado

Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895

Señor Manuel Mercado

Mi hermano queridísimo:

Ya puedo escribir, ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía y mi orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber—puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo—de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin.

Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos-como ese de Ud. y mío,—más vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia,—les habrían impedido la adhesión ostensible y ayuda patente a este sacrificio, que se hace en bien inmediato y de ellos.
Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas:—y mi honda es la de David. Ahora mismo, pues días hace, al pie de la victoria conque los cubanos saludaron nuestra salida libre de las sierras en que anduvimos los seis hombres de la expedición catorce días, el corresponsal del Herald, que me sacó de la hamaca en mi rancho, me habla de la actividad anexionista, menos temible por la poca realidad de los aspirantes, de la especie curial, sin cintura ni creación, que por disfraz cómodo de su complacencia o sumisión a España, le pide sin fe la autonomía de Cuba, contenta sólo de que haya un amo, yanqui o español, que les mantenga, o les cree, en premios de oficio de celestinos, la posición de prohombres, desdeñosos de la masa pujante, —la masa mestiza, hábil y conmovedora, del país,—la masa inteligente y creadora de blancos y negros.

Y de más me habla el corresponsal del Herald, Eugenio Bryson:—de un sindicato yanqui—que no será—con garantía de las aduanas, harto empeñadas con los rapaces bancos españoles, para que quede asidero a los del Norte;—incapacitado afortunadamente, por su entrabada y compleja constitución política, para emprender o apoyar la idea como obra de gobierno. Y de más me habló Bryson,—aunque la certeza de la conversación que me refería, sólo la puede comprender quien conozca de cerca el brío con que hemos levantado la revolución, —el desorden, desgano y mala paga del ejército novicio español,—y la incapacidad de España para allegar en Cuba o afuera los recursos contra la guerra que en la vez anterior sólo sacó de Cuba.—Bryson me contó su conversación con Martínez Campos, al fin de la cual le dio a entender éste que sin duda, llegada la hora, España preferiría entenderse con los Estados Unidos a rendir la Isla a los cubanos.—Y aún me habló Bryson más: de un conocido nuestro y de lo que en el Norte se le cuida, como candidato de los Estados Unidos, para cuando el actual Presidente desaparezca, a la Presidencia de México.
Por acá yo hago mi deber. La guerra de Cuba, realidad superior a los vagos y dispersos deseos de los cubanos y españoles anexionistas, a que sólo daría relativo poder su alianza con el gobierno de España, ha venido a su hora en América, para evitar, aún contra el empleo franco de todas esas fuerzas, la anexión de Cuba a los Estados Unidos, que jamás la aceptarán de un país en guerra, ni pueden contraer, puesto que la guerra no aceptará la anexión, el compromiso odioso y absurdo de abatir por su cuenta y con sus armas una guerra de independencia americana.

Y México, ¿no hallará modo sagaz, efectivo e inmediato, de auxiliar, a tiempo, a quien lo defiende? Sí lo hallará,—o yo se lo hallaré.—Esto es muerte o vida, y no cabe errar. El modo discreto es lo único que se ha de ver. Ya yo lo habría hallado y propuesto. Pero he de tener más autoridad en mí, o de saber quién la tiene, antes de obrar o aconsejar. Acabo de llegar. Puede aún tardar dos meses, si ha de ser real y estable, la constitución de nuestro gobierno, útil y sencillo. Nuestra alma es una, y la sé, y la voluntad del país; pero estas cosas son siempre obra de relación, momento y acomodos. Con la representación que tengo, no quiero hacer nada que parezca extensión caprichosa de ella. Llegué, con el General Máximo Gómez y cuatro más, en un bote en que llevé el remo de proa bajo el temporal, a una pedrera desconocida de nuestras playas; cargué, catorce días, a pie por espinas y alturas, mi morral y mi rifle; —alzamos gente a nuestro paso;—siento en la benevolencia de las almas la raíz de este cariño mío a la pena del hombre y a la justicia de remediarla; los campos son nuestros sin disputa, a tal punto, que en un mes sólo he podido oír un fuego; y a las puertas de las ciudades, o ganamos una victoria, o pasamos revista, ante entusiasmo parecido al fuego religioso, a tres mil armas; seguimos camino, al centro de la Isla, a deponer yo, ante la Revolución que he hecho alzar, la autoridad que la emigración me dio, y se acató adentro, y debe renovar conforme a su estado nuevo, una asamblea de delegados del pueblo cubano visible, de los revolucionarios en armas. La revolución desea plena libertad en el ejército, sin las trabas que antes le opuso una Cámara sin sanción real, o la suspicacia de una juventud celosa de su republicanismo, o lo celos, y temores de excesiva prominencia futura, de un caudillo puntilloso o previsor; pero quiere la revolución a la vez sucinta y respetable representación republicana,—la misma alma de humanidad y decoro, llena del anhelo de la dignidad individual, en la representación de la república, que la que empuja y mantiene en la guerra a los revolucionarios. Por mí, entiendo que no se puede guiar a un pueblo contra el alma que lo mueve, o sin ella, y sé cómo se encienden los corazones, y cómo se aprovecha para el revuelo incesante y la acometida el estado fogoso y satisfecho de los corazones. Pero en cuanto a formas, caben muchas ideas, las cosas de hombres, hombres son quienes las hacen. Me conoce. En mí, sólo defenderé lo que tengo yo por garantía o servicio de la revolución. Sé desaparecer. Pero no desaparecería mi pensamiento, ni me agriaría mi oscuridad. Y en cuanto tengamos forma, obraremos, cúmplame esto a mí, o a otros.

Ya sé sus regaños, callados, y después de mi viaje. ¡Y tanto que le dimos, de toda nuestra alma, y callado él! ¡Qué engaño es éste y qué alma tan encallecida la suya, que el tributo y la honra de nuestro afecto no ha podido hacerle escribir una carta más sobre el papel de carta y de periódico que llena al día!

Hay afectos de tan delicada honestidad…
(Tomada de: Martí, José: Obras completas, tomo 20, pp. 161-164)

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Marlene Azor Hernández sobre la Conceptualización: el Castrato de la vida política y económica de Cuba: El documento no puede clasificar como programa político por su falta de diagnóstico de la realidad y medidas concretas

Conceptualización: el castrato de la vida política y económica del país

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El documento no puede clasificar como programa político por su falta de diagnóstico de la realidad y medidas concretas
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Por Marlene Azor Hernández
Ciudad de México
25/07/2017

Cibercuba.com publica la versión definitiva de la Conceptualización del PCC[1], con el mismo lenguaje de los manuales soviéticos de los años 70. El inmovilismo y la mediocridad son las palabras de orden.

La población mayoritaria, entre un 70 u 80 %, no ha conocido —por la mordaza, censura y represión— los programas políticos propuestos por la oposición y menos los programas de los políticos de otros países democráticos. Por lo tanto, no se enteran en qué sentido este documento es un panfleto de propaganda vacuo y cuánto se diferencia de un Programa político real. Cuando la visita del presidente Barack Obama a Cuba los ciudadanos pudieron por primera vez escuchar a un político real y a un presidente democráticamente elegido. Una maestra cubana de 46 años, declaraba que después de oírlo se daba cuenta que no habíamos tenido nunca un presidente en el país.

El léxico es el mediocre usado por la ex URSS en sus documentos del Partido y en sus manuales de la década de los años 70. Una consecución de consignas falsas entrelazadas, supuestamente “epocales” y no actuales, que describen una sociedad casi perfecta, y un ocultamiento expreso de los graves problemas económicos, sociales culturales, civiles y políticos del país. El tiempo verbal es una falacia. Pretende validar el mismo desastre actual, pero diciendo que es exitoso. Otra manipulación hasta psicológica de los ciudadanos.

Imagino que este mismo bodrio será presentado como “rendición de cuentas” en la Evaluación Periódica Universal en Naciones Unidas en mayo de 2018. Un gobierno incompetente y antidemocrático hace cuentos de hadas en Naciones Unidas, no cumple sus compromisos internacionales, y es secundado por todos los países africanos y otros corifeos —que igualmente antidemocráticos como el cubano— hacen trasiego de influencias para ocultar sus violaciones de Derechos Humanos ante la ONU. Esta práctica, prolonga la política de los acuerdos de Fidel Castro con la dictadura militar argentina de los años setentas.

Las 54 páginas del documento no informan sobre la realidad del país. Todo programa político, que sea digno de llamarse así, parte de un diagnóstico de la situación y las políticas concretas para salir de los obstáculos actuales. Esto es el ABC de la política internacional. ¿Será que el PCC y el Gobierno cubano no se enteran del país que gobiernan?, o, ¿será una política expresa para enajenar a sus ciudadanos de la realidad?

La Conceptualización no realiza un diagnóstico de la realidad, sino que es un rosario plañidero por ser una “pequeña nación subdesarrollada” por los “ataques del imperio” y “la crisis general del capitalismo”. Hay que reconocer que no han culpado en esta ocasión al colonialismo español, algo que expresan en algunos de sus informes a la ONU como el del 24 de agosto de 2016. Pero este pequeño avance no disminuye el vestuario de “víctima” que utiliza el régimen cubano para justificar su propia crisis estructural y la ausencia de un Estado de Derecho.

El contenido es el mismo de los Lineamientos, que consagran el socialismo de cuartel soviético como la opción nacional: La planificación centralizada como “garantía” del desarrollo nacional, el control directo estatal de la economía como la “propiedad socialista del pueblo” y el PCC como la “vanguardia” de la sociedad. No hay cambios estructurales ni semánticos.

A las organizaciones de masas representadas en el Consejo de Estado —y que son parte del Gobierno— se les permite una propiedad colectiva incluso para crear bienes y servicios, que imagino, es el visto bueno para que las parasitarias organizaciones de encuadramiento y control ciudadano puedan convertirse en parte del empresariado emergente del país. El mayor embrutecimiento del PCC hacia la población es clasificar estos organismos de control político estatal como sociedad civil. Por eso, no podemos encontrar ninguna demanda ciudadana en esas organizaciones en más de medio siglo, sólo los pronunciamientos públicos y anodinos que el gobierno les exige de tanto en tanto.

No es novedoso declarar que van a existir las PYMES y con personalidad jurídica. Eso ya estaba en los Lineamientos. El asunto es saber qué se otorga como personalidad jurídica porque en la actualidad es una condición de las cooperativas que no les permite hacer nada de lo que podrían hacer en un país democrático. En este sentido, Fernando Ravsberg reseña que en el Parlamento se trata de restringir el comercio entre cooperativas y empresas estatales fuera del territorio municipal porque la burocracia tendría que salir a controlar fuera de sus oficinas climatizadas.[2]

La prohibición de exportar e importar insumos y capitales directos siguen siendo un escollo mayor, la ausencia de mercados mayoristas la excusa para atropellar al sector privado y cooperativo, y el último Consejo de Ministros ha declarado que no se van permitir nuevas cooperativas, sino que se van a “consolidar las existentes” algo que no se explica pero que genera nuevos controles directos del Estado.[3]

La precisión sobre separar las funciones del propietario y el administrador en la empresa estatal se menciona en el documento sin que todavía nadie sepa qué beneficios traería esto, y sobre todo, frente al escandaloso fracaso del experimento en las provincias de Mayabeque y Artemisa como lo explican los investigadores publicados en CubaPosible.com.[4]

En síntesis, la Conceptualización es una visión del mismo “paraíso terrenal” que describe Granma en su larga y vieja labor de desinformación ciudadana, pero en vez de ocho páginas es un bodrio de cincuenta y cuatro. Esa es la única diferencia.

El 18 % de la población adulta o el 16 % de los mayores de 15 años —según cifras del Granma—[5] impuso un panfleto propagandístico y no un programa político al 82 % de la población adulta, que ahora tendrá que aceptarlo sin que le hayan consultado nada en “el socialismo de cuartel” cubano.

Mientras no se pueda contestar el partido antidemocrático único, la planificación centralizada, y el control directo de la economía por el Estado y los militares en su abrumadora mayoría —ambos sin transparencia y que desatan el caos y la corrupción—, el país está condenado a su crisis estructural endémica.

[1] Versión final documentos rectores del PCC. En https://www.cibercuba.com/noticias/2017-07-13-u1-e186450-version-final-documentos-rectores-actualizacion-modelo-economico-y

[2] Fernando Ravsberg, “Peligro! Las cooperativas son demasiado eficientes” en Cartas desde Cuba.com, 13 de julio de 2017.

[3] Impresionante que no se diga en el artículo quien habla sobre las cooperativas. Leticia Martínez y Yaima Puig Meneses, “Consejo de Ministros analiza marcha de la economía y otros temas importantes” en Cubadebate.cu, 30 de junio de 2017.

[4] Julio Antonio Fernández Estrada y Michel Fernández Pérez, “La Institucionalidad del gobierno local después del 2018: gobernabilidad y descentralización” en Cubaposible.com, 3 de julio de 2017.

[5] Oscar Sánchez Serra, “Ruta democrática y participativa” en Granma.cu, 29 de mayo de 201


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Video de Venezuela. Declaración Fiscal General de Venezuela, Luisa Ortega Díaz - 25 de Julio de 2017


Declaración Fiscal General de Venezuela, Luisa Ortega Díaz - 25 de Julio de 2017




Published on Jul 25, 2017
La fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, considera que lo que se vive actualmente es una violación constante a la Constitución, que “ha traído la anarquía y el irrespeto” entre los venezolanos. A su juicio, el presidente Nicolás Maduro busca “perpetrarse en el poder” con la puesta en marcha de este mecanismo.

De igual forma, denunció que existen detenidos “sin fórmula procesal”. En ese sentido, mencionó el caso del doctor Ángel Zerpa y dijo que no se conoce el estado de reclusión del magistrado nombrado por la Asamblea Nacional y considera que se le violan sus derechos al no dejarle comunicarse con sus representantes legales o familiares.

Responsabilizó al Tribunal Supremo de Justicia de ser el “principal Poder que usurpa funciones” en Venezuela y considera que es el que ha fomentado la creación de oficinas paralelas, como la de la vicefiscalía. De igual forma alertó que se viola la Constitución al entregar competencias del Ministerio Público a “cualquiera que se le atraviesa por ahí”.

Insistió en la necesidad de que se haga cumplir las órdenes de excarcelación, ya que denunció que aún continúan detenidas personas a pesar de contar con ese documento. Ese es el caso del dirigente político, Yon Goicoechea.

Llamó a los funcionarios públicos y los venezolanos a desobedecer órdenes inconstitucionales y defender la Carta Magna vigente frente al plan del Gobierno para redactar una nueva Ley Fundamental, que considera “un atropello”.

“Llamo a la conciencia ciudadana, llamo al pueblo. Pido que me acompañe a exigir justicia, a exigir respeto a esta Constitución”, afirmó.

Para Ortega Díaz, Venezuela se encuentra en peligroso y oscuro momento, de ruptura de las normas básicas. En las calles no hay paz. Hay miedo, represión, zozobra, hambre, hospitales en crisis. Se pretende imponer la violencia como forma para resolver los problemas”, denunció.

“Yo llamo no solamente a los funcionarios del Ministerio Público, abogados, todo el personal, a los jueces también, no valen órdenes superiores. Lo dice también la Constitución, que eso no es una excusa, la orden la reciben de la Constitución y de la ley”, prosiguió.

Ortega extendió su apelación “a los uniformados y los sin uniforme, a los armados y los desarmados” para que “se cumpla la Constitución” vigente, ante la amenaza que en su opinión representa la asamblea constituyente que debe elegirse el próximo domingo.

La fiscal citó también en su llamamiento a “todos los profesionales, a las universidades, a las academias, a los trabajadores, campesinos, estudiantes”, y reiteró sus críticas a un proceso que fue activado sin un referendo previo pese a que la Carta Magna establece que es el pueblo quien debe convocarlo.

En su intervención, Ortega reafirmó que la Constituyente -que tiene el rechazo de la oposición y de importantes sectores sociales- servirá para justificar lo que calificó los allanamientos, detenciones y otros “atropellos” del Gobierno del presidente Nicolás Maduro, a quien la fiscal ha acusado de practicar “terrorismo de Estado”.

También dijo haber recibido casi un centenar de denuncias de personas que dicen haber sido amenazadas para participar en la elección del próximo domingo para la Asamblea Nacional Constituyente.

“Aquí se amenaza a las personas para que vayan a votar por la (Asamblea Nacional) Constituyente, cuando el voto debe ser libre”, puntualizó.

Según la fiscal, a estas personas se les ha amenazado con que se les excluirá de los programas sociales del Estado para vivienda, educación, salud y pensiones y que perderán la bolsa CLAP.

“Se amenaza con que se les va a quitar la bolsa CLAP, la caja CLAP, el carnet de la patria, las casas, las misiones, los hacen firmar a las personas, les tapan la parte de arriba y les ponen a firmar abajo”, dijo.

Asimismo añadió se han recibido denuncias de funcionarios públicos, que han sido supuestamente “amenazados de que tienen que asistir a votar por la Constituyente”, unos casos que serán atendidos por el Ministerio Público en una oficina creada especialmente para esto.

“Estoy resteada con ustedes, pueblo de Venezuela”, sentenció.

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martes, julio 25, 2017

Arnaldo M. Fernández: El ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio ,Mario Mencia y detalles sobre la participación o no de Ángel Emilio Albentosa Chacón en dicho ataque

El Moncada, Mencia y Albentosa

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Versiones y diversiones entre el asalto y la gesta del Moncada
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Por Arnaldo M. Fernández
Broward
25/07/2017

A medida que se desplaza la flecha del tiempo, el nacimiento de la revolución cubana da menos de qué hablar y mucho menos despierta interés. Así y todo no dejan de circular la historia mínima errónea , la historicidad más falsa que un billete de tres dólares  y hasta el obituario descuidado, que abren espacio a la revisión crítica.

El 8 de abril de este año, por ejemplo, Cubadebate expresó su ignorancia castrista en el obituario del moncadista Guillermo Elizalde, de quien afirmó: “Estuvo entre los asaltantes al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. No fue juzgado por los hechos”. Tras tomar parte en el asalto, Elizalde fue detenido por una patrulla en la Casa de Socorro de la Calle Trocha y acabó siendo juzgado, pero salió absuelto. Sobre todo, porque Fidel Castro, al ser interrogado como testigo por el abogado defensor Andrés Silva Adán, negó que Elizalde perteneciera a su movimiento.

El 12 de junio pasado, Granma notificó la muerte del “participante en la gesta del Moncada” Ángel Emilio Albentosa Chacón (1920-2017). Sin advertir la sutileza historiográfica del periodismo castrista, medios dizque bien diferenciados de Granma cambiaron gesta por asalto. El diario hecho en Cuba 14yMedio repicó un cable de la agencia EFE sobre Albentosa como “participante junto al líder de la Revolución Fidel Castro en el asalto al cuartel Moncada”. El Diario de Cuba hecho en España expuso más su ignorancia anticastrista con que Albentosa fue “participante en el fallido asalto al Cuartel Moncada”. Y así por el estilo, la blogósfera del anticastrismo tardío sepultó la clave histórica de que Albentosa sí participó en la gesta del Moncada, pero no en el asalto.

Versión canónica

Mario Mencia relata que, a poco de salir de la Granjita Siboney rumbo al cuartel Moncada, el auto de Boris Luis Santa Coloma se ponchó y Ernesto Tizol, que venía detrás, se detuvo a recoger a Santa Coloma y Vicente Chávez. A continuación, Ulises Sarmiento y Gerardo Sosa subieron al auto de Oscar Alcalde, “del cual se bajó (sic) “Maffut (sic) y otro más. De esta manera quedaron allí, en la carretera, Orbeín Hernández, Manuel Suardíaz, Maffut y un cuarto hombre aún no identificado” (1).

(A la izquierda, Moises “El Moro” Mafut. (Foto: Latin American Studies.))

Alcalde trasladaba a los cuatro integrantes de la célula del movimiento de Castro en el barrio Poey (Arroyo Apolo): Armando Mestre, Juan Almeida, Albentosa y “otro joven llamado Moisés Maffut (sic)”, como refiere Marta Rojas sin aclarar que era el jefe de la célula (2). Si sólo Alcalde, Almeida y Mestre fueron a juicio, el cuarto hombre sería Albentosa, pero esta deducción dista mucho de la certeza.

Nietzsche puntualizó en su crítica a la santa mentira que, para decirla con fines piadosos, se suele “olvidar el curso natural de las cosas” (3). Así sucede con Mencia. Mientras Santa Coloma y Chávez se apretujaron con los demás en el auto de Tizol, Mafut y Albentosa se habrían bajado del coche de Alcalde para ceder su participación en el asalto a Sarmiento y Sosa, que eran de otra célula. Mencia no procedió así tan sólo por piedad, para poner a la sombra historiográfica que Albentosa no participó en el asalto al Moncada, sino también con impiedad, para dejar fuera a Moisés “El Moro” Mafut (1922-2005), quien a diferencia de Albentosa cayó preso tras el triunfo de Castro y falleció en Miami.

¿Versión apócrifa?

Mafut salió de Cuba por el Mariel y en 1984 dio su testimonio al historiador Antonio de la Cova para su libro The Moncada Attack (Universidad de Carolina del Sur, 2007). El Moncada según Mafut no tiene cabida en la Biblia del castrismo, pero la veracidad se juzga por la lógica antes que por la militancia política. Mafut tiene mejor explicación que Mencia de por qué Albentosa no participó en el asalto.

“Cuando llegamos a Santiago, teníamos que ir a hospedarnos a Celda número 8, pero al no encontrar allí a Abel [Santamaría] nos pusimos a dar vuelta, pero como no nos convenía, Albentosa dijo: ‘Vamos para mi casa, que hace mucho tiempo no veo a mamá y voy a aprovechar que estoy aquí’. Nos llevó a la calle Bayamo 29 o 26, creo esquina San Agustín, estaba cerca del correo. Era una casa vieja. Allí estaba su madre Flora, una negra bajita, gorda, prieta, muy cariñosa; la hermana de ella, Teté: el hermano Vicente y otro hermano, Ñico. Esa mañana Flora se había caído en el baño y fracturado unas costillas. La habían llevado a la Clínica Los Ángeles, donde su sobrino, Chacón de apellido, era enfermero y la habían curado y vendado. Ella estaba acostada. Alcalde nos dejó allí y como a las siete se apareció Abel y nos recogió y llevó a Celda número 8. Albentosa nos dijo que fuéramos más tarde a buscarlo, que él se iba a quedar con la madre. No fue un acto de cobardía porque él no sabía lo que había planeado [Fidel Castro]. Allí [en Celda # 8] había otra gente, los colchones estaban tirados en el suelo, yo no vi catres allí. Almeida nos afeitó a todos los que querían con unas máquinas de afeitar que había allí; él era un tipo simpático y muy amigo mío. Como a las doce de la noche, vino Abel, nos recogió y llevó para Siboney”.

En sus memorias Juan Almeida borró por completo a Mafut, pero dejó bien sentado: “Salimos el 24 y llegamos el 25 por la tarde. Ya en Santiago de Cuba, fuimos a una casa en Bayamo No. 26, donde vivía Albentosa, un compañero también de Poey” (4). Otro participante en la gesta, pero no en el asalto, Manuel Suardíaz, confirmó a De la Cova en 1990 haberse quedado botado en la carretera con otros, pero a la pregunta de si “Moisés Mafut se quedó con ustedes”, respondió: “No, Moisés no se quedó. No me recuerdo de Moisés si estaba allí también”. Y mucho menos recuerda a Albentosa.

Mafut en el Moncada

“Cuando Alcalde para el carro, hacia la derecha, ya hacía rato que el tiroteo estaba andando. Mucha gente que habían dejado las máquinas corrían hacia atrás, pasándonos a nosotros. Yo me bajé a la derecha sobre una acera que va hasta [Avenida] Garzón. Mestre salió a la izquierda por atrás y Alcalde deja el timón y pasa por delante del carro. Almeida salió de atrás a la derecha sobre la acera. Nosotros seguimos a Alcalde hacia la posta 3, pero ya estaba formado el lío, y vemos que Fidel entra en una máquina, y en esa misma entramos nosotros. ‘Si tú te vas, cómo no me voy a ir yo’. Yo regresé en esa máquina, y no me acuerdo quien era el chofer. Ya habían pasado más de veinte minutos. Aquello no duró ni media hora. Yo no tiré ni un tiro. ¿A quién le iba a tirar? La posta estaba a una cuadra y media (…) La única máquina que vimos cerca fue esa, y en esa se metió Fidel, y no recuerdo quien venía manejando. Aquella máquina iba que era una salación, levantando mucho polvo.”

Tal es el testimonio de Mafut sobre su participación en el asalto al cuartel Moncada. Por causa de la estructura celular del movimiento de Castro, muchos moncadistas no se conocían entre sí. De ahí que Mafut no recordara al chofer Ricardo Santana, de la célula de Artemisa, pero sí la velocidad a que iba. En un libro de la Biblia del castrismo sobre el Moncada consta que en aquella máquina —un Studebaker 1952— iba también Alcalde, quien gritó a Santana: “¡Oye, frena, que si no nos han matado en el combate no es cosa de que tú nos mates corriendo como un loco!” (5)

Notas

(1) El grito del Moncada, Editora Política, 1986, Vol. 1-2, 542.

(2) “Armando Mestre, entre los primeros”, Granma, 18 de junio de 2013.

(3) La voluntad de poder, EDAF, 2009, 125. Mencia olvidó también que, en el curso natural de las cosas, que Alcalde no seguía a Tizol en la caravana. Detrás de Tizol venía Jesús “Chucho” Montané, quien se detuvo también a prestar ayuda a la gente de Santa Coloma en la cuneta. Así lo vio el desertor Ángel Díaz-Francisco, alias Patachula, desde su Oldsmobile 1950 al pasar por el lado.

(4) ¡Atención! ¡Recuento!, Ciencias Sociales, 1993, 66. En este libro Almeida no menciona más a Albentosa hasta la página 306, al verlo herido en Alegría de Pío.

(5) Centro de Estudio de Historia Militar (FAR): Moncada: la acción, Editora Política, 1981, Tomo 2, 151.

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Esteban Fernández: MI MAYOR FALTA DE RESPETO

MI MAYOR FALTA DE RESPETO

Por Esteban Fernández
24 de julio de 2017


Los que ven que actualmente los cubanos nos solidarizamos con la causa venezolana quizás no sepan que así ha sido siempre. Nosotros, a través de casi 60 años, hemos cooperado decididamente a favor de todo aquel que ha tratado de quitarse el yugo comunista. Nunca olvidaré las reunones con miembros de “LAS NACIONES CAUTIVAS detrás de la Cortina de Hierro” celebradas en California.

Quizás no haya sido una ayuda altruista y desinteresada porque siempre hemos esperado que si triunfan en su empeño nos tiren un cabo y nos permitan un santuario para desarrollar nuestra lucha con el castro comunismo.

Cuando han fracasado hemos sufrido en carne propia el fracaso, cuando han triunfado nos han tirado a mondongo y nos han ignorado. Esa es la triste realidad.

No es con Venezuela con quienes más nos hemos solidarizado, fue con Nicaragua. Todavía repercute en mis oídos la consigna absurda de “La libertad de Cuba pasa por Managua”.

Hubo momentos en mi vida que estaba mil veces más interesado en la tragedia nicaragüense que en la nuestra. Imaginaba que la nuestra se resolvería acto seguido de que se resolviera la de ellos. Hasta fundamos, junto a Abel Pérez, un periódico -del cual yo era director- llamado “El Pinolero”.

Existía una tremenda “hermandad”, un compañerismo, un acuerdo tácito, y yo personalmente me reunía más con los nicaragüenses que con los cubanos. Iba a sus actos, y hasta tuve una reunión en privado con Edén Pastora “el comandante Cero”, que dicho sea de paso no me gustó su actitud para nada. Y se hicieron gestiones hasta para unirnos a las fuerzas combatientes de los “Contras”.

Sin permiso y en contra de la voluntad de Fidel Castro (enemigo furibundo de las elecciones verdaderamente libres) Daniel Ortega, que no es más que un cretino, se creyó que tenía el apoyo mayoritario de las masas nicaragüenses y se lanzó tontamente a celebrar una contienda electoral.

El pueblo votó y llevó a la presidencia a Doña Violeta Barrios. Mi alegría era casi igual a si se hubiera caído la tiranía castrista. Estábamos de fiesta, manifestaciones de solidaridad y de apoyo en varios parques y salones de Los Ángeles.

Abrazos profundos con nuestros hermanos nicaragüenses. Pocas veces yo he estado tan eufórico en este largo y penoso destierro. Habían elegido libremente a Violeta viuda de Chamarro. Fidel echaba chispas, si hubiera podido hubiera fusilado a Daniel Ortega y a mil sandinistas.

(Violeta Chamorro)

El primer síntoma desalentador fue que de nuestros actos cubanos desaparecieron nuestro amigos nicas. Pero yo lo achaqué a que muchos estaban regresando a su país.

Pocos meses después recibo una llamada de Primitivo “El pibe” Aguilera. Me dice: “Estebita, se encuentra de visita en la ciudad la ‘presidenta’ Violeta Chamorro, y he conseguido una entrevista con ella en un hotel de Beverly Hills, y tú estás entre los invitados, porque eres de los que más ha luchado a brazo partido en favor de la libertad de Nicaragua, pero pórtate bien recuerda que ella es presidente de una nación”. Me sonreí porque siempre me ha dado gracia que “me lean la cartila”.

Y todo iba bien, estrechones de mano, brindis con champagne, y ella entró al salón ayudada por un bastón y rodeada de su séquito. Sonriente y triunfante.

Decenas de preguntas, hasta que a duras pena pude meter la cuchareta y le dije: “Sra. Presidente, mi pregunta es “¿Por qué ustedes todavía no han roto relaciones con la tiranía castrista?”

Ella hizo silencio por varios segundos y me respondió: “Bueno, Cuba ayuda extraordinariamente a Nicaragua en el terreno de la medicina y la educación, nuestro país está lleno de médicos y maestros cubanos y eso tenemos que agradecerlo”.

Y yo sorprendido, molesto y más que molesto encabronado, me levanté de mi asiento y lancé un sonoro: “¡NO JODAS, CHICA!”

Increíblemente, y sin verdaderamente buscarlo, acabé aquello como la fiesta del guatao, ella salió del lugar sin responder a mi exabrupto. Como despedida se viró hacia nosotros y dijo: “Ahora mi Ministro de Relaciones Exteriores responderá a sus preguntas”.


Los nicaragüense volvieron a caer en las garras del comunismo, yo no he movido ni un dedo en su favor, porque eso me llevó a ser muy recatado y cuidadoso en mi ayuda al resto de los “hermanos latinoamericanos” que caen en desgracia.

Y, aunque recibí muchas críticas al respeto, nunca me he arrepentido del “NO JODAS, CHICA” a la presidente Violeta Barrios viuda de Chamorro.

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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS
Eso de los ¨hermanos¨ latinoamericanos es un cuento y siempre lo fue, por mucho que a Martí le ilusionara la idea. No hay tales hermanos, a no ser que se quiera decir hermanos como Caín
Realpolitik
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 Estimado compatriota Esteban Fernandez.......el "NO JODA" suyo es el mejor y mas patriotico que jamas haya yo escuchado........el "NO JODA" mas merecido por un gobernante LatinoAmericano......el "NO JODA" que no fue una falta de respeto a un gobernante LatinoAmericano ante su bochornosa excusa..........el "NO JODA" fue el grito de protesta ante la penosa actitud de un gobernante LatinoAmericano de un pueblo avasallado, explotado, maltratado, hambreado, abusado y destruido como lo ha sido Cuba.........el "NO JODA" fue la exposicion de un tiranizado pueblo ante la actitud entreguista y repulsiva de tanto timoratos falsos lideres LatinoAmericanos, y las mal olientes letrinas llamadas OEA, ONU,etc........El "NO JODA" de nuestro compatriota Esteban Fernandez debe pasar a nuestra Historia como el grito de ansias, de justicia y de libertad de no solo Cuba sino tambien de la Patria de Bolivar......y hermanarlo con el Grito de Yara....Lo felicito compatriota Fernandez !!
Angel Riguero

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