martes, diciembre 06, 2016

Miguel Sales Figueroa: Fidel Castro y los progres de Occidente

CAPITULO II

El gran desarrollo económico de Cuba en el siglo XX antes de Castro



Pueden ver los capítulos relativos a la Cuba colonial y a la Cuba bajo el Castrismo haciendo click AQUÍ

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Tomado de http://www.diariodecuba.com

Fidel Castro y los progres de Occidente

Por Miguel Sales
Málaga
6 de Diciembre de 2016

Con motivo de la muerte de Fidel Castro los panegíricos se han multiplicado en la prensa internacional. También se ha publicado un número menor de artículos críticos, en los que se pone de relieve el carácter dictatorial y dinástico del régimen, y los crímenes y las inepcias del finado.

No hallé interés alguno en reiterar en ese momento mi repugnancia por el logorreico personaje y por su obra, que tantas veces he expresado en libros y artículos. Pero sí creo pertinente examinar un aspecto de las reacciones que su fallecimiento ha suscitado.

Lo que más llama la atención es que la totalidad de los textos hagiográficos —y también buena parte de los críticos— se enmarcan en el relato del último siglo y medio de historia de Cuba que la propaganda castrista logró imponer desde el decenio de 1960. Compuesto a partes iguales de ignorancia, pereza y mala fe, este relato histórico podría resumirse así:

En el siglo XIX, Cuba era una colonia de España, oprimida, atrasada y miserable, como cualquier otra colonia tropical de la época. A finales de siglo, los cubanos se alzaron en armas para conseguir la independencia. EEUU, que entraba entonces en la rebatiña imperialista del planeta, aprovechó la ocasión para intervenir en el conflicto, marginar a los mambises y derrotar a las fuerzas españolas. Luego, en vez de propiciar la soberanía y la libertad de la Isla, estableció un protectorado neocolonial para explotar al pueblo y saquear sus riquezas naturales.

Tras 50 años de República Mediatizada, Cuba seguía siendo un país oprimido, atrasado y miserable, solo que esta vez por culpa de los yanquis. Algo así como una mezcla de Haití y Paraguay, con vudú (santería) pero sin guaraníes. Había 200 familias ricas que administraban los casinos de la mafia de Nueva York y los burdeles adonde acudían a desfogarse los estadounidenses, reprimidos por la ética protestante y el capitalismo salvaje del complejo industrial-militar implantado por obra y arte de Wall Street.

Las masas de analfabetos famélicos, carentes de empleo, vivienda y atención médica, hallaron en un joven y audaz revolucionario al caudillo que los conduciría a la redención. Ese jefe, al frente de una guerrilla de 500 obreros y campesinos, logró derrotar a un ejército de 70.000 soldados adiestrados y equipados por EEUU, y entró triunfante en La Habana, donde constituyó un gobierno nacionalista, totalmente consagrado a erradicar la corrupción y las lacras sociales. Barrió la prostitución, eliminó el analfabetismo y fundó hospitales. Al tiempo que entregaba la tierra a los campesinos y las fábricas a los obreros, reducía a la mitad el costo de los alquileres y los servicios de agua y electricidad, y multiplicaba por cuatro el nivel de vida de las clases miserables, que eran —como queda dicho— la inmensa mayoría.

Todas esas medidas populares y nacionalistas provocaron la reacción airada de EEUU y la burguesía cipaya —las 200 familias— que empezaron a atacar a la revolución. Esta, naturalmente, se dotó de Comités de Defensa y de un nuevo y poderoso ejército para defender las conquistas del pueblo. Y como la reacción proyanqui redobló los ataques y Washington impuso un bloqueo, la revolución nacionalista y popular tuvo que echarse en brazos de la Unión Soviética, que le facilitó armas, petróleo y alimentos para resistir la agresión imperialista. Y hasta le prestó unos misiles nucleares, que nunca llegaron a usarse (episodio que los hagiógrafos del Comandante tratan de mencionar lo menos posible).      

Luego vendrían años gloriosos en los que Cuba ganaría muchísimas medallas olímpicas, mandaría a su ejército a luchar contra el apartheid en África, apoyaría a las guerrillas en Latinoamérica y llegaría a presidir el Movimiento de los Países No Alineados. En el interior de la Isla, a pesar del bloqueo imperialista, los logros no eran menores: escuelas en el campo, médicos de familia, ollas arroceras, picadillo de soya, helado de moringa, tilapia transgénica, vacas enanas, microjet, revolución energética, batalla de ideas y muchas otras iniciativas geniales, nacidas todas del extraordinario caletre de Castro I, como Minerva del cráneo de Júpiter.

Tras el derrumbe del socialismo real en el este de Europa, la desaparición de la Unión Soviética y la reconversión capitalista de China y Vietnam, Cuba inició el Periodo Especial en Tiempo de Paz: resistió y se convirtió en depositaria de las esencias del comunismo —junto con Corea del Norte, aliado incómodo—, gracias al apoyo solidario de algunos gobiernos progresistas, en particular el de Venezuela.

Es obvio que este relato histórico oculta una parte considerable de la realidad y tergiversa la otra en múltiples aspectos. Por ejemplo, el papel real que desempeñó EEUU en la vida de la Isla desde principios del siglo XIX y el que tiene ahora; el grado de independencia y los logros económicos y sociales de la República hasta 1959; las causas esencialmente políticas de la revolución contra Batista; el dinero de las clases acaudaladas que decidió la victoria de los rebeldes y el plan para imponer un régimen totalitario y antiyanqui, que Castro empezó a ejecutar desde los primeros días de su entrada en La Habana.

Tampoco tiene en cuenta la pedagogía del terror mediante las ejecuciones y la represión policial; la creación de un inmenso sistema carcelario; la función del exilio; el  interés de Castro en provocar un "ataque nuclear preventivo" durante la crisis de 1962; las consecuencias de su belicosidad planetaria; los efectos desastrosos de sus medidas políticas —desde la reforma agraria hasta la estatización total de la economía— sobre la vida y el futuro de los cubanos; la violación institucionalizada de derechos humanos en la Constitución y el Código Penal; o su apoyo a tiranos sanguinarios como Macías, Videla, Gaddafi o Mengistu Haile Mariam, este último todavía prófugo de la justicia internacional. Ni siquiera el conjuro que más se repite estos días, el de los logros del castrismo en educación, salud pública y deporte, resiste el más mínimo análisis con los datos objetivos a la vista.

Logros de Cuba y de otros países de América Latina

En un artículo publicado recientemente, la periodista Marian L. Tupy, citando estadísticas del Departamento de Estado, señalaba:  "De mediados del decenio de 1950 al de 1990, la alfabetización creció en Cuba en un 26%. En Paraguay, bajo el dictador Stroessner, aumentó en un 37%. En Haití, el país más pobre del hemisferio, progresó en un 346%".

Y agregó los siguientes datos: "El consumo de alimentos disminuyó en Cuba en ese periodo, en un 12%. En Chile, aumentó un 19% y en México, un 28%. La tasa de autos por habitante se redujo en Cuba a un ritmo anual del 0,1%, mientras que en Brasil aumentaba un 16%, en Ecuador un 25% y en Colombia un 26%"
.

"En lo tocante a mortalidad infantil, entre 1963 y 2015 declinó en Cuba un 90%. En Chile se redujo en un 94% y en América Latina y el Caribe, en promedio, disminuyó un 86%", añadió.

"Por lo que atañe a la esperanza media de vida entre 1960 y 2015, en Chile aumentó un 42%, y en el conjunto de América Latina y el Caribe, un 34%. En Cuba creció un 25%."               

La conclusión de la autora es que casi todos los logros que el castrismo reivindica como específicos del sistema socialista también se han alcanzado en otros países, con un costo humano muchísimo menor
.

Los datos y las comparaciones de este tipo podrían multiplicarse en casi todos los órdenes, como han demostrado notables expertos y académicos, sobre todo desde la caída del Muro de Berlín. Pero estos elementos de juicio hacen poca mella en el mito castrista, porque la fabulación elaborada por la propaganda de La Habana y de la que se han nutrido durante medio siglo las fuerzas "progresistas" del planeta es una construcción irracional impermeable a la evidencia, una creencia cuasi religiosa que triunfó porque se ajustaba a los rencores, prejuicios y anhelos de buena parte del mundo occidental en el decenio de 1960.

Desde los primeros días de 1959, Castro hizo de la confrontación con EEUU la razón de ser de su vida y su gobierno; todos los que por motivos reales o imaginarios se sentían agraviados por el "imperialismo yanqui" apoyaron automáticamente al gárrulo dictador y pasaron por alto los datos objetivos de la realidad cubana.

Tras el fracaso de la utopía revolucionaria en la URSS, España y China, Cuba encarnó en diversos momentos los sueños de un abigarrado grupo de gente: anticapitalistas, maoístas, comunistas prosoviéticos o no, ecologistas, trotskistas y partidarios de la teología de la liberación. Castro era un David barbudo que luchaba a brazo partido contra el Goliat imperialista. Además, en la Isla había mojitos, habanos, rumba y mulatas muy fotogénicas. Las masas pedían paredón a ritmo de conga, mientras el Máximo Líder las arengaba con discursos de siete horas.

Al arraigo de esta ficción contribuyó también la ignorancia supina de lo que había sido de la historia de Cuba republicana.


De 1902 a 1959 no ocurrió en la Isla nada que mereciera un titular de primera plana en la prensa internacional. Todos los hechos que los cubanos consideran magnos hitos históricos fueron sucesos de importancia estrictamente local: la revolución de 1933, la Constitución de 1940, el golpe de Estado de 1952 e incluso la revolución de 1957-1958 y la huida de Batista a finales de ese año. Ni siquiera la propia victoria de Castro suscitó mucha atención en el resto del mundo. En todo el periodo, solo los altibajos de la producción azucarera y las nuevas modas musicales atraían de vez en cuando las miradas hacia La Habana.

La prensa y las cancillerías del planeta empiezan a fijar su atención en Cuba en 1959, cuando a las pocas semanas del triunfo, Castro inicia la pugna con EEUU y comienza a enviar expediciones militares al exterior.              

Casi 60 años después, el castrismo ha acumulado un voluminoso expediente de fusilamientos, cárceles y campos de trabajo forzado, confiscación de propiedades legítimas, destierro de miles de ciudadanos, militarización y rígido control de la vida privada, monopolio del partido único, estatización y fracaso económico, opresión religiosa y censura, adoctrinamiento y sujeción de la cultura, persecución de homosexuales, sometimiento de los sindicatos y un largo etcétera de violaciones de derechos humanos sobre las que aún se asienta el régimen.


Esa realidad es la que, todavía hoy, muchos elogian o justifican en la persona de su difunto creador. Socialismo o muerte (valga la redundancia). Casi ninguno de los turiferarios del castrismo en Occidente habría deseado públicamente para su propio país el destino que Castro Ie impuso a sus súbditos. Pero todos lo justificaron alegremente entonces —y muchos lo siguen haciendo ahora— porque, en el fondo, consideran a los cubanos como carne de cañón de la revolución socialista mundial, esa entelequia sanguinolenta.
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CUBA, FALSO PARAISO




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CUBA, mas de medio siglo sin derechos



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Carlos Montero: Pancho Céspedes y Amaury Gutiérrez enfrentados por Fidel Castro

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Dos visiones muy diferentes de ver la vida.  No los conozco a los dos personalmente pero sí  he observado  sus comportamientos en la televisión  en varias entrevistas. Amaury es un caballero en su comportamiento ante las camaras; muy medido en gestos y palabras,  salvo cuando ellas sean  relativas a la liberación y democratización de Cuba;  una sonrisa amplia y franca siempre lo ha acompañado ante las cámaras.  Sin embargo he visto en una entrevista con Alexís Valdés como Pancho alardeaba de las mujeres que pasan por su cama y las despide después de una noche loca, algo de lo  que un caballero no debe de jactarse. No se si será su manera de hablar pero me ha parecido que  no ha  estado sobrio  cuando habla  y su conducta  gestual me ha parecido un tanto marginal. Pancho trae a un país libre el entrometimiento del Castrismo en la vida personal de personas adultas que ya han caminado un buen tramo de la vida;  a  la primera persona que Pancho  le faltó el respeto fue a Guanche, pues a los amigos se respetan  y cuando se aborda un tema se hace con respeto a las ideas del otroy abierto a las palabras de la otra persona. En la comparación de imagen pública de sus personas, Pancho sale perdiendo ampliamente.

En el 2014 Pancho Céspedes regresó y cantó en Cuba y expresó algo que le agradó mucho al sitio oficialista Castrista Cubadebate:

José Martí escribió hace mucho y cuando apenas era un adolescente la poesía ¨Yugo y Estrella¨; aquí se la dejo:

 Yugo y estrella

Cuando nací, sin sol, mi madre dijo:
"Flor de mi seno, Homagno generoso,
de mí y de la creación suma y reflejo,
pez que en ave y corcel y hombre se torna,
mira estas dos,que con dolor te brindo
insignias de la vida: ve y escoge
Éste, es un yugo:quien lo acepta, goza.
Hace de manso buey, y como presta
servicio a los señores, duerme en paja
caliente, y tiene rica y ancha avena.
Ésta, oh misterio que de mí naciste
cual la cumbre nació de la montaña,
esta, que alumbra y mata, es una estrella.
Como que riega luz, los pecadores
huyen de quien la lleva, y en la vida,
cual un monstruo de crímenes cargado,
todo el que lleva luz se queda solo.
Pero el hombre que al buey sin pena imita,
buey torna a ser y en apagado bruto
la escala universal de nuevo empieza.
El que la estrella sin temor se ciñe,
como que crea ¡crece!
                                 ¡Cuando al mundo
de su copa el licor vació ya el vivo;
cuando, para manjar de la sangrienta
fiesta humana, sacó contento y grave
su propio corazón; cuando a los vientos
de Norte y Sur virtió su voz sagrada,
la estrella como un manto,en luz lo envuelve,
se enciende como a fiesta, el aire claro,
y el vivo que a vivir no tuvo miedo,
se oye que un paso más sube en la sombra!-

-Dame el yugo, oh mi madre, de manera
que puesto en él, de pie, luzca en mi frente
mejor la estrella que ilumina y mata-
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Tomado de http://yusnaby.com/p

Pancho Céspedes y Amaury Gutiérrez enfrentados por Fidel Castro

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Aún después de muerto el dictador sigue enfrentando a los hijos de Cuba. Los cantautores Amaury Gutiérrez y Pancho Céspedes tienen visiones diferentes de como sobrevivir la dictadura.
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Por Carlos Montero
5 diciembre, 2016

Aún después de su muerte, el dictador cubano Fidel Castro, sigue cumpliendo su cometido esencial: desunir a los cubanos.

Lo que en obra, palabra y acción de los verdaderos héroes fue meta esencial: la unidad por encima de todo, fue siempre el objetivo a dinamitar por parte del dictador de Birán, convencido de que dividiendo vencería incluso después de muerto.

Sólo el peso de estas ideas puede explicar la polémica innecesaria desatada entre los cantautores Pancho Céspedes y Amaury Gutiérrez, quienes quedan muy mal parados agrediéndose en las redes por causa de Fidel Castro, al cierre de los días de duelo obligado por el que han pasado los cubanos.

(El patriota Amaury Gutiérerez y Pancho Céspedes, el  vacilador de la Vida loca; fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

Al parecer a Pancho Céspedes no le pareció bien que Amaury Gutiérrez se presentara en un programa del canal local América TV dedicado al “Fin de una era”,  que resumía las largas jornadas de programación dedicadas a describir todo lo acontecido en Cuba y el mundo, en torno a la muerte de Fidel Castro.

Para Pancho la presencia de Amaury fue innecesaria. Así se lo hizo saber al pianista de ambos, Orlando Guanche, quien al verse navegando en dos aguas le mostró el mensaje a Amaury Gutiérrez.

Aunque al parecer el mensaje de Pancho  no fue enviado con el objetivo de hacérselo llegar a Gutiérrez, la falta de discreción del pianista de ambos, se convirtió en detonador del incidente, cuyo saldo ha derivado en que Amaury desafíe abiertamente a Pancho.

Amaury Gutiérrez interpretó en el mencionado espacio de la TV su canción “Balsero” la cual fue concebida en Miami, viendo llegar a sus compatriotas desafiando el mar en busca de la libertad.

Lamentable es que ocurran estas cosas, especialmente cuando las acciones vienen de referentes de generaciones. Dos de los poetas más excepcionales de la música cubana enfrentados entre sí, por no compartir la misma idea acerca de cómo afrontar la vida en torno al legado de división sembrado por Fidel y que germina en quienes fueron y son sus enemigos.

(Amaury y Guanche en Fin de una era)

La música de Amaury Gutiérrez y Pancho Céspedes ha sido censurada por décadas en Cuba en los espacios difusores del aparato estatal cubano.

No falta quienes aseguran que la polémica ha sido impulsada por los propios artistas para llamar la atención de las redes sociales.

Los seguidores de ambos cantautores lamentan tal incidente, una expresión de lo que puede suceder cuando nos dejamos llevar por las opiniones políticas encontradas.

Con información de las Redes Sociales.

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lunes, diciembre 05, 2016

Juan Antonio Blanco: Muerto el dictador Fidel Castro, ¿tiene futuro su dictadura?


Muerto el dictador, ¿tiene futuro su dictadura?

Por Juan Antonio Blanco   
La Habana
26 de noviembre de 2016
Infolatam

El fundador de la primera dictadura totalitaria del hemisferio occidental ha dejado de existir. ¿Qué futuro aguarda al régimen que instauró hace más de medio siglo y cuya transformación bloqueó hasta su último aliento?

Prefiero esta madrugada ejercer mi oficio de analista político y dejar para otro día el de mi profesión de historiador. Hay demasiadas crónicas biográficas del difunto en los periódicos de esta mañana.

Intentaré dar respuesta a la interrogante que da título a esta columna limitándome a formular tres, muy breves, observaciones.

La primera es que el cambio del régimen de gobernabilidad cubano es inevitable, como la muerte de todo –Fidel Castro incluido- también lo es.

El sistema que hoy impera en la isla lleva todavía el ADN totalitario soviético. Nació y pudo sobrevivir en un ecosistema geopolítico y civilizatorio diferente. Pero desde la caída de la URSS el país viene empobreciéndose al insistir los Castro en bloquear el acceso ciudadano a las herramientas digitales propias de las economías del conocimiento en la nueva era de la información. Cuba ha quedado, como sus automóviles, anclada en el siglo XX. Fidel Castro heredó una de las economías más prósperas del hemisferio y la transformo en una de las más atrasadas e improductivas. Ese ha sido –además de las violaciones de derechos humanos- un imperdonable crimen contra la nación.

La sociedad cubana está inexorablemente obligada a transitar hacia una economía de mercado con sistema político autoritario o hacia un sociedad abierta, moderna y democratica con economía de mercado. Lo que no va a suceder –aunque Fidel Castro así lo deseaba- es que prevalezca como hasta ahora el status quo totalitario maquillado con reformas insuficientes. Raúl Castro lo sabe. Él prefiere la primera opción pero no ha tenido hasta ahora el coraje de impulsarla. ¿Habrá que esperar también su muerte?

Mi segunda observación es que los mecanismos sociales e ideológicos de cooptación del régimen están en crisis. Los de arriba no pueden ofrecer ya empleo, educación y salud aceptables a los de abajo para comprar su sumisión. Por otra parte, aquello del “marxismo” y la “revolución” suena a historia antigua. Para colmo, el enemigo externo – ese socorrido aliado de toda dictadura- falleció con la exitosa visita de Obama a Cuba. A menos que Trump maneje de forma torpe la relación bilateral – y ello no significa que tenga que renunciar a poner fin a la política de concesiones unilaterales de su predecesor- será difícil revivirlo. El régimen de gobernabilidad totalitario solo dispone ahora del recurso de la represión si sus líderes intentan preservarlo. Pero como se sabe, con las bayonetas puede hacerse muchas cosas menos sentarse sobre ellas.

Por último, pero no menos importante: la respuesta a la socorrida pregunta acerca de cuál de los actuales líderes sustituirá dentro de poco a los Castro tiene un valor relativo. Supone creer que “todo está atado y bien atado” como gustaba decir a Francisco Franco. Lo cierto es que no lo está. Y eso también lo sabe Raúl Castro. Yo prefiero apostar al ciudadano desconocido que de pronto irrumpe inopinadamente en la Historia y altera su curso predecible.

En un año en que los Chicago Cubs ganaron después de más de un siglo la serie mundial de baseball, el Reino Unido decidió salir de la Unión Europea, un multimillonario populista venció a las dinastías políticas de los dos partidos principales de Estados Unidos y Fidel Castro ha muerto finalmente, no creo que sea una perspectiva desmedida de mi parte aspirar -después de más de medio siglo- al final, próximo y genuino, de la dictadura cubana


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Manuel Trillo: La aristocracia castrista que vive a costa de la pobreza en Cuba

Tomado de http://www.abc.es/


La aristocracia castrista que vive a costa de la pobreza

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La cúpula dirigente lleva un tren de vida que está a años luz del que se puede permitir el ciudadano de a pie en la isla
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PUNTO CERO Y ALREDEDORES


Foto de archivo de Punto Cero. Fotos y comentarios añadidos por del Bloguista de Baracutey Cubano


CAYO PIEDRA





  Cayo Piedra (realmente eran dos cayos que Fidel ordenó unir) lugar de descanso y recreación exclusivo  de Fidel Castro con exclusión aérea y naval de varios kilómetros.

 

Por Manuel Trillo
mtrillo
 Enviado Especial A La Habana
04/12/2016
«Yo soy Fidel, yo soy Fidel!», aclamaban este sábado miles de cubanos en Santiago de Cuba a la llegada de las cenizas de quien estos días la propaganda oficial y sus partidarios ensalzan como el defensor de los pobres y de la justicia social. Sin embargo, las condiciones de vida de la amplísima mayoría del pueblo cubano no tienen nada que ver con los lujos que los Castro y el reducido grupo en la cúspide del poder vienen gozando desde hace décadas. Mansiones, yates, buenos restaurantes y clubs privados rodean el día a día de esta clase alta surgida gracias a la revolución.

(Casa de Fidel Castro en Punta Gorda)

Tras la imagen de humilde anciano que ofrecía Fidel Castro en sus últimos años de vida, en chaqueta de chándal y retirado en una modesta finca, se ocultaba la privilegiada vida de la que se ha beneficiado su familia, pero se extiende también a otros de los máximos dirigentes del régimen.

En Cuba hay «un doble discurso», afirma el periodista independiente Lázaro Yuri Valle Roca, de 55 años, nieto de uno de los dirigentes históricos del Partido Comunista de Cuba, Blas Roca, aunque él cuestiona que a este régimen se le pueda llamar «comunista». Simplemente, «esto es totalitarismo y dictadura», afirma. La cúpula dirigente «siempre ha vivido muy bien, nunca les ha faltado de nada», sostiene Valle, quien vivió de cerca el ritmo de vida que han llevado los Castro y su entorno. Ellos tenían whisky de marca, caramelos y otras exquisiteces mientras «el pueblo ha pasado hambre», destaca.

/(Casa de Fidel Castro  en Punto Cero con su piscina; en primer plano Antonio Castro)

Los Castro han vivido en una acomodada zona residencial junto al mar al oeste de La Habana, donde han disfrutado de lujos muy alejados de las penosas condiciones de vida en que vive la gran mayoría de los cubanos de a pie. En el caso de Fidel, se trataba de Punto Cero, una residencia con un vasto terreno alrededor en el que disponía de árboles frutales, ganado para proporcionarle su propia leche, caballos, algunos búfalos y hasta una fábrica de quesos. «Sé de lo que hablo, porque trabajé allí», afirma Juan Goberna, vicepresidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

Raúl Castro también se fue a vivir a las afueras. «La nueva clase dirigente decía que vivía con el pueblo, y Raúl vivió muchos años en la céntrica calle 26, pero con los años empezaron a aislarse», explica Goberna.

Otros integrantes de la familia Castro viven en la elegante zona occidental de La Habana, así como otros miembros de lo que se ha consolidado como una auténtica aristocracia formada por los integrantes de la cúspide del poder en la isla.

En casas de la burguesía

Tras el triunfo de la revolución en 1959, la nueva clase dirigente se apoderó de los caserones de la antigua burguesía cubana, donde siguieron viviendo durante décadas y ahora, con muchos de ellos fallecidos, sus descendientes.

Esta especie de nobleza dictatorial goza de un tren de vida a años luz del que sufren la mayoría de los cubanos, que habitan en viviendas destartaladas con apenas mantenimiento y constantes fugas de agua, y que para poder sobrevivir acuden a las bodegas con su cartilla de racionamiento a recoger los «mandados», como se conoce a la lista de productos básicos como pan y arroz que el Estado asigna al mes a cada ciudadano.

(Club Habana)

Los miembros de la clase privilegiada son asiduos a lugares como el Club Habana, un histórico complejo de ocio reservado para socios y clientes que pueden pagar sus cuotas, fuera del alcance del cubano medio.

A pocos kilómetros, la Marina Hemingway es otro punto de referencia para el estrato elevado de la supuestamente igualitaria sociedad cubana. En los canales de este amplio recinto, separados por explanadas con palmeras y un césped perfectamente cortado, se podían ver este sábado atracados decenas de yates que no tenían mucho que envidiar a los que se pueden ver al otro lado del estrecho de la Florida, en los embarcaderos de la capitalista Miami Beach.

Cotos de caza

Además, hay una serie de cayos (pequeños islotes) convertidos en terrenos militares y reservados para el uso de la alta jerarquía del régimen. También disfrutan de cotos de caza en lugares como Pinar del Río y Holguín, así como del paraíso de los aficionados a la pesca submarina que es Isla de Pinos, tristemente célebre también por la prisión adonde fueron a parar numerosos opositores.

(Casa en Cayo Saitía, lugar prohibido para el pueblo cubano)

Junto a esta clase de políticos privilegiados asentada desde hace años, está emergiendo en los últimos años una hornada de nuevos ricos, beneficiados de forma selectiva por los medidos pasos hacia una apertura económica que ha dado el régimen bajo el gobierno de Raúl Castro. Es el caso de los propietarios de paladares, los restaurantes de comida típica cubana que están proliferando en La Habana, pero que no pueden abrir cualquiera, sino únicamente personas que «tienen una buena relación con la jerarquía o que reciben dinero del exterior», explica Juan Goberna. Los que están identificados como no dignos de confianza por el Gobierno, no reciben la licencia, explica. Entre los opositores se comenta incluso que la propia Mariela Castro es dueña de uno.

(Asando un venado en Cayo Saitía; en Cuba está oficialmente vedada la caza del venado)

Los paladares, a su vez, son lugares frecuentados no solo por los turistas, sino también por los miembros de la clase pudiente de la isla. Y cuando se trata de quemar la noche, acuden a discotecas donde la mayoría de cubanos ni se asoman. Una hija de Mariela Castro Espín y nieta de Raúl se ha ganado fama con sus fiestas en Varadero, donde «llegan y arrasan» con la bebida, asegura Lázaro Yuri Valle.
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 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Archivo: Casas de Raúl Castro y otros dirigentes en VaraderoM no sin antes  señalar  que Fulgencio Batista y la mayoría de los presidentes de la República de Cuba 1902-1958 no poseían casas en Varadero y  cuando iban a veranera se  las alquilaban a los dueños con el dinero personal. 


 

Casa de Veraneo de Raúl Castro en Santa María del Mar frente a los hoteles Mar Azul y Tropicoco


 
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Sobre la contabilización de las muertes de los Castro en Cuba

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Tengo la opinión que René González,  Presidente del  Instituto de Historia de Cuba, antes de dudar  de las cifras de Cuba Archive o Archivo Cuba  (las cuales están constantemente reajustadas por el  exquisito rigor  con las que trabaja  dicha organización no lucrativa) debe de llevar a cabo  el cómputo con lujo de detalles, tal como hace Archivo Cuba,  de las víctimas mortales  del régimen de Fulgencio Batista del 10 de marzo de 1952 hasta el 31 de diciembre de 1958, aunque me dijeron en los años 90 del pasado siglo XX que  dicha investigación se había llevado a cabo por el Instituto de Historia de la Revolución Cubana cuando su director era Jorge Enrique Mendoza (ex Capitán del Ejército Rebelde, ex locutor de Radio Rebelde en la Sierra Maestra, ex director del Plan de Becas del Gobierno Revolucionario y ex director del diario Granma)  el cual  no autorizó dar a conocer  los resultados de dicha investigación pues echaba abajo el MITO de los supuestos  20 000 mártires  achacados al régimen de Fulgencio Batista y cuyas cifras realmente son similares a las que también investigó Archivo Cuba y que mostraremos en este post.

Hago notar que en  la Guerra de Independencia de 1895 hubo aproximadamente 11 000 muertos del Ejército Libertador y ya en 1901 sus nombres y apellidos, ordenados alfabéticamente con sus grados militares y otros datos, estaban publicados; esta labor fue dirigida por el Mayor General Carlos Roloff; hace unos años vi esa lista en un sitio de Internet. REITERO: El Castrismo EN ESTOS 58 AÑOS NUNCA ha publicado la lista de los mártires de la Revolución en la lucha contra Batista para que no se le descubran las mentiras. . Para ver un estudio comparativo entre los regímens de Batista y Fidel Castro desde el punto represivo pueden leer mi artículo BREVE ESTUDIO COMPARATIVO DE LAS MUERTES, PRISIONES Y PRESOS DURANTE LAS DICTADURAS DE FULGENCIO BATISTA Y DE FIDEL Y RAÚLCASTRO, publicado en el número 42. página 100 y siguientes, de la Revista Hispano Cubana, publicación de la Fundación Hispano Cubana

CIFRAS PROPORCIONADAS POR ARCHIVO CUBA

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Las muertes de Castro

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Los cientos de fusilamientos durante los primeros años de la revolución, la ejecución de cuatro militares acusados por narcotráfico en 1989 y el de tres secuestradores de una embarcación en 2003
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Agencias
Madrid
03/12/2016

(Fusilados por el Che Guevara en Santa Clara en los últimos días de diciembre de 1958 y que hicieron, según el ya fallecido Jaime Costa (combatiente del Moncada, expedicionario del Granma y Comandante del Ejército Rebelde)  que el Comandante Camilo Cienfuegos expresara que tal parecía que en vez de una batalla  se habían bañado en sangre. Foto y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)
“La Revolución Cubana fue puesta en el dilema de proteger la vida de millones de compatriotas sancionando con la pena capital legalmente establecida”.

Con esas palabras Fidel Castro defendió los tres fusilamientos que se realizaron en la isla en 2003, los últimos registrados en la historia de Cuba, informa BBC Mundo.

“Ni siquiera Cristo, que expulsó a latigazos a los mercaderes del templo, dejaría de optar por la defensa del pueblo”, aseguró aquella vez.

Una de las facetas más controversiales y cuestionadas de Castro son las muertes, detenciones políticas y desapariciones durante su Gobierno.

Algo que le costó a la Revolución Cubana sanciones diplomáticas y económicas, así como la pérdida de aliados valiosos en el mundo intelectual, pero que muchos partidarios de Castro justifican como una “defensa contra los ataques del imperialismo”.

Durante casi seis décadas, numerosas han sido las denuncias dentro y fuera de Cuba sobre muertes, desapariciones y detenciones políticas de aquellos que no estuvieron de acuerdo con el castrismo.

Las cifras varían entre cientos y miles de personas que fueron fusiladas, pero ni los defensores de la Revolución Cubana ni sus detractores pueden dar datos con precisión.

No existe un número certero de las víctimas que han muerto por su disidencia cubana, pero algunas ONG buscan documentar cada caso.

La organización Archivo Cuba, con sede en Miami, señala, por ejemplo, que en el más de medio siglo que lleva la Revolución se fusilaron a 3.116 personas y otras 1.166 fueron ejecutadas extrajudicialmente, aunque reconoce que es “muy difícil” saber los números exactos.

(Maria Werlau, Presidenta Ejecutiva de Archivo Cuba)

Por su parte, el Instituto de Historia de Cuba, a través de su presidente René González, señala que fueron muchos menos casos y todos “en el marco de la ley, con transparencia y con causas probadas”.

Similar polémica existe por las detenciones por motivos políticos y las denuncias por desapariciones.

Ni siquiera la ONU tiene un registro específico y Cuba no realiza informes anuales al respecto.

Amnistía Internacional, en cambio, realizó numerosos informes y llamados a una apertura política, la libertad de prensa, el respeto a los derechos humanos y la liberación de algunos detenidos.

Es muy posible que una aproximación certera solo sucederá, como en otras experiencias en Latinoamérica y el mundo, con la creación de una comisión de la verdad.

Tres momentos despertaron las mayores críticas por la situación de los derechos humanos en la Isla.

Los cientos de fusilamientos durante los primeros años de la revolución, la ejecución de cuatro militares acusados por narcotráfico en 1989 y el de tres secuestradores de una embarcación en 2003.

Historiadores señalan que la primera etapa la mayoría de los fusilados fueron soldados o personas vinculadas al gobierno de Fulgencio Batista, quien huyó tras el inminente triunfo de la revolución.

Así lo explicó Ernesto “Che” Guevara en 1964, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas:

“Es una verdad conocida y la hemos expresado siempre ante el mundo. Fusilamientos, sí. Hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte (...) En esas condiciones nosotros vivimos por la imposición del imperialismo norteamericano. Pero eso sí, asesinatos no cometemos”.

Décadas después, los fusilamientos del general Amaldo Ochoa, el coronel Antonio de la Guardia, el mayor Amado Padrón y el capitán Jorge Martínez, el 13 de julio de 1989, acusados de tráfico de drogas en la llamada “Causa No. 1”, voltearon los ojos del mundo sobre la Isla.

Ochoa era considerado un auténtico héroe de la Revolución, condecorado en varias oportunidades, entrenado en Checoslovaquia y punta de lanza de numerosas "misiones internacionalistas" cubanas en América Latina y África.

Las tres últimas personas en ser fusiladas en Cuba, el 12 de abril de 2003, fueron jóvenes que secuestraron una embarcación.

“Nos vamos a la yuma (Estados Unidos)”, gritó uno de ellos en el momento de asaltar la lancha.

El grupo no contaba con que la embarcación que secuestraron se quedaría sin combustible rápidamente.

Lorenzo Copello Castillo, Bárbaro Sevilla García y Jorge Luis Martínez Isaad fueron condenados a muerte, otras ocho personas recibieron penas de dos años a prisión perpetua.

Aquel episodio fue parte de la llamada “Primavera Negra”, en la que, además, 75 personas fueron detenidas entre activistas de oposición, periodistas e intelectuales disidentes.

La ola de represión desatada en aquel momento generó la condena de numerosos pensadores del mundo.

Lo sucedido le costó a la Revolución Cubana la pérdida de uno de sus mayores defensores, el Nobel de Literatura José Saramago.

“Hasta aquí he llegado. Desde ahora en adelante Cuba seguirá su camino, yo me quedo. Disentir es un derecho que se encuentra y se encontrará inscrito con tinta invisible en todas las declaraciones de derechos humanos pasadas, presentes y futuras. Disentir es un acto irrenunciable de conciencia”, escribió el fallecido escritor portugués aquella vez.

El proyecto “Verdad y Memoria” de la organización Archivo Cuba, donde participan miembros del exilio cubano en EEUU, busca documentar los casos de víctimas del gobierno de casi seis décadas en el poder.

María Werlau, directora de Archivo Cuba, dijo a BBC Mundo que “es imposible saber cuántas personas han muerto en prisión”.

“Creemos que son cientos al año. Tristemente solo podemos imaginarlo”.

“Pero sospechamos que pueden ser decenas de miles de personas más, porque en casi seis décadas muchas vidas se han perdido y no hay forma de contarlas”.

Hasta el último día de 2015, el grupo tenía documentadas 7.062 muertes y desapariciones “atribuidas al régimen castrista” desde 1959.

Sus registros indican que 3.116 fueron ejecuciones por fusilamiento.

También 1.166 ejecuciones extrajudiciales, 123 desapariciones, 315 muertes por negligencia médica y 146 suicidios por causas políticas.

“Si yo soy Stalin, mis muertos gozan de buena salud”, dijo Fidel Castro en la década de los 80.

Con aquella temeraria frase el líder cubano negaba las constantes denuncias de persecución política en la Isla y tomaba distancia del líder soviético, el Gulag, los confinamientos y la gran purga que el comunista soviético llevó adelante en la URSS contra la disidencia.

“Todas las demás revoluciones, sean burguesas o socialistas, fueron más sangrientas que la Revolución Cubana”, afirma el presidente del Instituto de Historia de Cuba, René González, a BBC Mundo.

“Todos los fusilamientos en la historia de la Revolución fueron públicos, con juicios abiertos al pueblo cubano, a la prensa nacional e internacional. Y los que merecieron aquellas penas tuvieron causas probadas por crímenes graves contra el pueblo cubano”, señala González.

El historiador explica que la denuncia de que en la Isla se realizaban numerosas ejecuciones sumarias fue “una de las grandes falacias de la propaganda imperialista”.

González añade que, para combatir aquella campaña, en los primeros años de la revolución, Fidel Castro puso en marcha la denominada Operación Verdad, “que da transparencia a todos los procesos judiciales contra los esbirros de la dictadura de Fulgencio Batista”.

“Fidel Castro siempre tuvo mucha consideración con los prisioneros de guerra durante la guerrilla. No se fusiló ninguno, se les devolvió su arma y recibieron atención médica”, señala el historiador.

“Dame la lista ahora mismo de los presos políticos para soltarlos. Menciónala ahora, dime el nombre o los nombres, y si hay esos presos políticos, antes de que llegue la noche van a estar sueltos”.

Fueron las palabras del presidente Raúl Castro, durante la visita de Barack Obama a la Isla, en respuesta a una reportera que le preguntó por qué no libera a los presos políticos de la Isla.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional es otra organización que ha trabajado para nombrar cada mes cuántos presos políticos hay en la Isla. No está reconocida por el gobierno cubano.

Elizardo Sánchez, secretario general la Comisión, señala a BBC Mundo que es imposible documentar con exactitud el número de personas que fueron detenidas, encarceladas o sentenciadas por cuestiones políticas durante el Gobierno de Castro.

Pero esa ONG con sede en La Habana se ha dado a la tarea de identificar cada caso desde 2010.

El número ha variado entre 8.889 personas en 2014, 8.616 al siguiente año y 8.505 en los primeros diez meses de 2016.

El Gobierno cubano, a través de Fidel Castro, Raúl Castro, sus cancilleres y vicepresidentes, ha señalado a través de los años que aquellos que fueron detenidos se encontraban en “afanes conspirativos” relacionados con el secuestro de aeronaves, atentados en el interior de la Isla o coludidos por “el imperio”.

Otros casos que se han repetido en estos años fueron las muertes de los prisioneros que se declararon en huelga de hambre durante su encierro.

Las organizaciones defensoras de los derechos humanos han denunciado otras muertes de disidentes cubanos en “extrañas circunstancias”.

Uno de los casos más recientes fue el del connotado líder opositor Oswaldo Payá, quien falleció en 2012 en un supuesto accidente vial del que algunos sospechan fue provocado.

Hay pensadores que ya adelantaron su sentencia como el escritor Mario Vargas Llosa, quien dijo que “la historia no absolverá a Fidel Castro”.

La obvia referencia alude a la frase de Fidel Castro con la que terminó su alegato de defensa en el juicio en su contra por el asalto al cuartel Moncada en 1953: “La historia me absolverá”.

© cubaencuentro.com
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"Había personas que habían tenido como medio de vida un trabajo con el Gobierno de Batista, que no tenían culpa de nada, incluso soldados que pertenecieron al ejército anterior, sin ningún rango; fusilaban a cualquiera, no sé si para impresionar al mundo o por venganza. No sé qué movía al Che Guevara para hacer tanto daño de gratis. Eso me envenenó la vida".
Juanita Castro Ruz

Tomado de http://baracuteycubano.blogspot.com/
El día en que Raúl hace todos aquellos fusilamientos en el Valle de San Juan en el que manda a matar a más de 70 personas, ese día al amanecer el Padre Becha Berbe se encontraba en el corredor de mi casa sentado en un sillón. Mi madre se asustó mucho y fue a verlo y le dijo: Padre que le ha pasado, ¿que hace aquí?
El Padre Bez Chabebe que era de piel morena, era árabe, pero estaba blanco como el papel, mi madre le decía: ¿Padre que le ha pasa?.
El Padre Bez Chabebe le contesto: No puedo violar los secretos de confesión, pero están fusilando inocentes.
Usted sabe Padre que nadie va a decir una mentira en confesión antes de morir.
Don Javier Arsuaga: Yo en realidad no confesé a nadie y no lo hice precisamente por esa razón, por saber la verdad.
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Cuba y su Historia - Jose A Albertini entrevista a Jorge Bez Chabebe (15-05-2016)



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Eloy A. González sobre la muerte de Fidel Castro: La muerte del muy beatifico y perverso hacedor de revoluciones

 Yo los he visto partir
(sobre los fusilados por el Castrismo)



 Jose A Albertini entrevista a Jorge Bez Chabebe (15-05-2016)
(sacerdote testigo de una de las primeras masacres castristas)



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Tomado de http://www.cubaencuentro.com/

La muerte del muy beatifico y perverso hacedor de revoluciones

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Me niego a recordar, me niego a hacerlo parte de mi vida, me lo arranco si es que puedo de este corazón traspasado, exiliado y noble
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 Por Eloy A. González
Fort Worth
01/12/2016
 
Resulta que el sátrapa cubano ha muerto. Esta es la noticia y con ella la confusión dentro y fuera de la Isla, que como isla al fin está a merced de la maldita circunstancia del agua por todas partes; es la confusión, es el terror, el algo más que no alcanzo a entender porque se habla de purificación colectiva y la palaba me estremece. Nos sorprende a todos. La muerte del dictador nos lanza sin quererlo en esa eterna miseria que es el acto de recordar y desnudar toda muestra vida, la que alcanzó y aun alcanza el tirano. El mismo que fue por tanto tiempo pueblo, nación e historia, la da cada uno, y esto sin que no los propusiéramos. Todos con el rencoroso trabajo de recordar. Me niego a recordar, me niego a hacerlo parte de mi vida, me lo arranco si es que puedo de este corazón traspasado, exiliado y noble.

Todo un pueblo puede morir de historia, de engaños y desesperanzas. Podemos asomarnos al desconcierto ante la muerte esperada y real del tirano, la celebración y el enojo. Pero no podemos dejar a un lado la cruel realidad de ser parte de un pueblo que se hace y se deshace, como nosotros mismos.

“Cuando los impíos perecen hay fiesta”[1], como ha ocurrido con el deceso de aquel al que le entregamos nuestra conciencia colectiva. Hay celebración e inquina, abundante adjetivación y obvia especulación de legado y sombras. Del muerto hoy dicen que fue desde un líder luminoso hasta una cucaracha, porque no faltan ditirambos y descalificaciones, estas últimas para muchos bien merecidas.

También hay alabanzas, esas inclusos que vienen de los hijos de Dios que siempre buscan palabras para elevar, sin proponérselos, a los impíos a los altares. Hay la intención de encomendar al finado a Jesucristo a ver qué puede hacer. Difícil prodigar este cuidado a alguien que, victorioso y entrando a La Habana como reedición de la entrada a Jerusalén, con una población exultante que ya le había prodigado todos los honores en prolongado viaje desde el origen del país a la capital, se hacía dios hacedor y ejecutante del poder. Decimos difícil porque al llegar al poder, o hacerse de él, no faltaron voces que consideraron al sátrapa cubano en los tempranos años de la revolución como “un instrumento en las manos de Dios para el establecimiento de su reino entre los hombres”. Solo que escogió a nuestra isla toda en peso y necesitó de casi seis décadas para dejarla. Dejando un legatus, como ahora dicen tantos, para que su reino se consolide y de qué forma.

Cuando el sátrapa cubano llegó a La Habana (1959) nunca le faltaron lisonjas, pero esto de que era un instrumento en las manos de Dios, el todopoderoso, nos ponía a todos los cubanos en condiciones muy desfavorables, si no lo aceptábamos pues era como desafiar a Dios. Del muerto, en su momento se dijo: “…está logrando en Cuba hoy —y que fecundará toda la América Latina— es precisamente aquello que Dios quiere para estos pueblos olvidados: una oportunidad nueva para vivir decentemente y con dignidad. Un Dios de amor —de un amor sin fronteras, como es el Dios de los cristianos— no puede desear menos que eso para sus hijos. Pero él requiere de “instrumentos” de “siervos”, para la realización de tan sublime tarea”[2]. De que nos convirtió en instrumentos y en siervos no cabe la más mínima duda.

Astuto, manipulador y amigo de la noche, el déspota, viejo y probablemente enfermo…, como preocupado, invitó, tal vez sorprendido por lóbregas reflexiones escatológicas, a un grupo de teólogos de visita en La Habana. No sabemos si lo escatológico sea en el sentido teologal o excrementicio, pues ambas definiciones se tocan. Fue entonces que el ladino personaje, inclinado sin duda a la “vaciladera” y el despropósito, les pregunto a los teólogos ¿cómo entendían el Libro de las Revelaciones o Apocalipsis? También les preguntó sobre los derechos humanos —siempre preocupado el autócrata sobre ellos— y sobre la destrucción del medio, esto, quien dio cuenta de buena parte de la Isla destruyéndola.

El teólogo allí presente pudo presentarle una síntesis de lo que significa el Libro de las Revelaciones al absolutista. Pero este, como era usual, trajo a colación su ego desmedido y su inclinación por el choteo para asegurar “que los jesuitas le habían enseñado mal”, esta, la palabra revelada. En la tardía pero animada tertulia beatífica y a la altura de tan elevados conceptos del amor de Dios, la fe, la vida y la justicia; conceptos que para el dictador tienen significados muy especiales como parece…, es entonces que el cierre le tocaba al taimado contertulio que dijo: “la fe es un asunto personal que tiene que nacer de la conciencia de cada persona. Pero el ateísmo no debe ser una bandera”[3]. Esto dicho por el canallesco personaje que tanto pisoteó la libertad de conciencia e hizo del ateísmo una de sus banderas en la ya malograda revolución.

Hombre así, líder por antonomasia, venerado por tantos y merecedor de consideración en tanto que es guía de muchos; excelencia de elevados propósitos y motivador de ideas y cometidos políticos de tantos. Habiendo incluso consideraciones de elevada mística en el personaje, atribuido por igual de creyentes en un Dios e incrédulos comedidos; es que me asalta la duda si debamos elevar a los altares al desalmado o dejarlo entre los mortales aun muerto.

¿Qué cómo son los negocios del déspota con Dios ahora que ha muerto? Es una pregunta que asalta a un prelado, quien, dedicado a temas tan complejos como el demonio, el exorcismo, la posesión y el infierno, se encarga de analizar lo que significa la muerte de tan infausto dictador y su andar de ignominias; y dice bien que “porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia” (Santiago 2, 13).

Dice el prelado, quien en su certero y elegiaco artículo parece exorcizar al demonio que fue, “que al pernicioso líder Dios le dio 90 años a su alma para cambiar, para entender, para pedir perdón” y no lo hizo. “Él, que hizo un infierno de la vida de muchos, si ha entrado en el infierno, ahora sufre con los ojos abiertos. Él que siempre tuvo los ojos de su conciencia cerrados ahora ve. En el infierno o en las espantosas moradas de la purificación destinadas a monstruos como él, ahora ve, sufriendo... pero, por fin, ve”.[4]

Acusado por algunos de haber condenado al muerto al infierno, el sacerdote tiene que volver a esgrimir argumentos que tratan de poner en contexto sus palabras; parece que a la progresía no le gusto que su héroe de mil batallas fuera situado a un paso del infierno. En un segundo artículo el autor bien dice:

“Jamás he afirmado que esté en el infierno. Ni lo he dicho ni lo he escrito ni lo pienso. Solo digo que, después de toda una vida repleta de acciones gravísimas, acciones que llevan a la condenación eterna, sin que nos conste su arrepentimiento en ningún momento de su larga vejez, ha afrontado el juicio inapelable y riguroso de Dios”.

Como algunos se preguntan dónde está el difundo que más que su cuerpo ya en cenizas ahora va en andas por toda la isla en un acto de constricción de una nación en vilo. El exorcista, que debe ser, señala lo siguiente:

“¿Dónde está ahora? Os lo voy a decir, porque os aseguro que lo sé: o está en el lugar donde hará penitencia y no saldrá hasta pagar incluso la última pequeña moneda (Lucas 12, 59), o está en el lugar donde ya no tiene que hacer ninguna penitencia, porque la sangre de Cristo no fue derramada por él y su nombre no se encontró en el Libro de la Vida”.[5]

Para completar la traída relación entre lo religioso y el eximio difunto; viene a cuenta la afirmación de que este era la encarnación del espíritu del anticristo. Bueno no el anticristo sino algunos de los muchos anticristos que el autor del Libro de las Revelaciones asegura que aparecerán en la última hora[6].

Una opinión da cuenta y afirma que gracias a Dios se murió y que hay “un anticristo menos”. Agrega:

“Lo cierto es que con la muerte…, desaparece otro de los anticristos de turno, y con este hecho comienza a desaparecer su influjo maldito sobre nuestra sufrida isla. Tiempos de luz, libertad y prosperidad terminarán por imponerse a las densas tinieblas que con estos delincuentes en el poder tuvimos que sufrir por demasiadas décadas ya, con el valor añadido de extender los tentáculos de nuestra maldición sobre otras tierras…”[7].

Esta rara deidad, tirano de enlodadas banderas, se nos hizo realidad prolongada en nuestra nación y en nuestras vidas. Como costra maloliente está apegada a nuestras conciencias y será muy difícil quitarnos esta maléfica impronta. El perverso personaje se nos metía debajo de la piel; su influencia y Gobierno fue una dedicación perniciosa de la nación toda.

Pero no hay razón para tanta demonización, ni hay razón para que una nación toda eche mano a la culpabilidad y la flagelación. El sátrapa ha muerto, algo que era esperado; lo que aumenta las expectativas es el confuso panorama de una nación, aparentemente desecha en un impreciso escenario internacional; que viéndose visitada por la muerte del líder, se aferra a una persistencia construida por el más prolongado oprobio; como nunca se ha visto en una nación moderna.

Hace una década cuando la noticia falsa de la muerte del tirano sorprendió a todos escribí lo siguiente…, ahora cada palabra adquiere validez y actualidad:

“Para los que piensas que la muerte del sátrapa promoverá cambios en Cuba, les digo que se equivocan. Los mensajes son claros y no hay contradicción en ellos. Ya se ha producido un proceso de sucesión ordenada, la continuidad de la dictadura y la ideología que le sirve de sustento está garantizada. Los principales funcionarios del régimen lo han declarado: hay y habrá continuidad, no transición. Las libertades que nos merecemos los cubanos, una vez más, han sido aplazadas”.[8]

Todos miran el momento de elevados vuelos, ventilando ideas, análisis, llamamientos y esperanzas. Limitémonos al buen hacer de enterrar al sátrapa de una vez; olvido sanador resuelto y exorcizar el entramado social de la isla y del exilio. Comenzar por enterrar en todo el sentido del término el déspota que fue, des construir la revolución hasta que de ella solo queden las obligadas referencias en los tratados de historia. Para todos los cubanos, siempre que sea posible; superar la desesperanza y el abandono y caminar por los nobles senderos del combate y el consuelo.

No, no habrá el propósito de “una tierra nueva y un nuevo cielo”, …solo una patria digna donde podamos andar con entereza.

[1] La Isla en peso. Virgilio Piñera (1912-1979).
[2] Cepeda, R. (2014, August 29). Fidel Castro y el Reino de Dios. Retrieved November 30, 2016, from http://religionrevolucion.blogspot.com/2014/08/fidel-castro-y-el-reino-de-dios.html Bohemia, año 52, no. 29, La Habana, 17 de julio de 1960.
[3] Stam, J. (2016, November 26). La noche que ensené el Apocalipsis a Fidel Castro. Retrieved November 30, 2016, from http://protestantedigital.com/sociedad/40867/La_noche_que_a_Fidel_Castro_le_predicaron_el_Evangelio La noche que ensené el Apocalipsis a Fidel Castro, 2002.
[4] Fortea, J. A. (2016, November 28). Elegía a Fidel Castro (I parte): Salve, thane de Cadwor. Retrieved November 30, 2016, from http://blogdelpadrefortea.blogspot.com/2016/11/elegia-fidel-castro.html
[5] Fortea, J. A. (2016, November 29). Elegía a Fidel Castro (II parte): Cuando el Destino nos alcance. Retrieved November 30, 2016, from http://blogdelpadrefortea.blogspot.com/2016/11/elegia-fidel-castro-ii-parte-cuando-el.html
[6] La Isla en peso. Virgilio Piñera (1912-1979).
[7] Lleonart, M. F., Pbro. (2016, November 27). ¡Gracias a Dios se murió Fidel Castro! ¡Un anticristo menos! Retrieved November 30, 2016, from http://cubanoconfesante.com/gracias-a-dios-se-murio-fidel-castro-un-anticristo-menos/
[8] González, E. A. (2006). A la Patria de una vez. Retrieved November 29, 2016, from http://www.cubademocraciayvida.org/web/print.asp?artID=3942

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domingo, diciembre 04, 2016

Elizabeth Burgos: Héroes olvidados: Matos, Menoyo, Chanes y Peñalver...enfrentaron a Batista y a Castro

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Siempre es muy arriesgado decir el único, el primero, etc. pues se puede caer en errores.Por otra parte, es muy ambiguo el concepto de histórico.

Son muchos los Comandantes del II Frente del escambray, del Directorio Revolucionario que se exilaron aunque quizás Rolando Cubelas sea el más conocido.

Pero del Ejército Rebelde está por ejemplo el  ya fallecido Comandante Jaime Costa quien fuera también moncadista y expedicionario del Granma.

 Elizabeth Burgos omite nombres  más importantes  que algunos que ella menciona en el título; algunos  de  los que combatieron al régimen de Batista y posteriormente murieron en combate o fusilados por  la dictadura totalitaria de los Castro fueron: Osvaldo Ramírez,  el primer Jefe de todos los alzados del Escambray;  Arnoldo Martínez  Andrade quien fuera Jefe de los alzados en el Frente Norte de Las Villas y  Pichi Catalá quien fuera jefe de los alzados en las llanuras de las provincias de Matanzas. El estudiante de la Universidad Central de La Villas Porfirio Ramírez se enfrentó a Batista y alcanzó los grados de capitán en esa lucha y posteriormente fue fusilado (en la misma causa que Peñalver)  por la tiranía Castrista.
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Héroes olvidados: Matos, Menoyo, Chanes y Peñalver...enfrentaron a Batista y a Castro

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La muerte de Fidel Castro obliga a contrastar sus panegíricos con los testimonios de quiénes lo adversaron y son los verdaderos héroes cubanos que el mundo debería admirar.
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Por Elizabeth Burgos
Diciembre 02, 2016

No deja de sorprender la ola de elogios a la figura de Fidel Castro y el carácter planetario que se ha reservado a su desaparición. Era previsible. Es el resultado del inmenso capital que invirtió desde los comienzos de su irrupción en el escenario político cubano.

Es de hecho una de sus obras mayores: la creación de su propio personaje. Genio de la propaganda política, forjador de su propia imagen, político convertido en actor, la presencia avasalladora del cuerpo expuesto en actitud incitadora al afecto, la performance antes de que existiera este género que hoy cunde en el mundo.

Fidel Castro logró imponer su imagen hasta convertirla en parte del imaginario colectivo de allí que no le importara, durante el período senil de su vida, mostrar su decadencia física. Los diarios y los semanarios europeos vienen repletos de galerías de fotos del caudillo cubano durante los momentos estelares de su vida. Las del anciano de los últimos años, han desaparecido del escenario.

Para América Latina, la influencia del castrismo ha significado una involución de la democracia en el continente. De hecho, desde la llegada de Fidel Castro al poder en 1959, la historia de América Latina se ha caracterizado por el forcejeo, no entre izquierda o derecha, sino entre democracia y totalitarismo.

Forcejeo que debutó en Venezuela con la visita de Fidel Castro a Caracas en enero de 1959, en donde falló su capacidad de seducción. Rómulo Betancourt no sucumbió al encanto del cubano, poseía elementos para desconfiar de éste.

(Elizabeth Burgos y un joven Fidel Castro. Fotos y comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

El otro aspecto en el que destacó el genio de Fidel Castro, es en el sistema de control de la sociedad cubana, y en su complemento, donde el sistema carcelario alcanza niveles de perfección.

El sistema represivo cubano es uno de los más sofisticados y crueles que existen. La represión, la tortura, los desaparecidos, las vejaciones, son Los verdaderos héroes

La muerte de Fidel Castro obliga a contrastar sus panegíricos con los testimonios de quiénes lo adversaron y son los verdaderos héroes cubanos que el mundo debería admirar. métodos exclusivamente adjudicados a las dictaduras militares.

El régimen cubano está eximido de eso, cuando en realidad, se le puede considerar como uno de los mayores logros. Convertir a todo un país en ciudadanos dóciles, infantilizados bajo el peso de un padre abusivo “al que le deben todo”, gracias al férreo e inhumano sistema de represión que se practica en la isla y sin embargo, lo de Castro, goza del privilegio de la legitimidad que se les reserva a los totalitarismos comunistas.

Sin embargo, miles de cubanos no han sido dóciles y desde muy temprano se rebelaron contra el régimen de Castro, pero el avasallamiento mediático del regimen impidió que se conozca la larga y heroica gesta de los cubanos que desde 1960 emprendieron una lucha en solitario contra los designios totalitarios de Fidel Castro. La mayoría de estos “alzados” conocieron el paredón.

Algunos, en tanto que rehenes, tras muchos años de prisión, fueron canjeados en diferentes momentos en que Castro, siempre seductor, deseaba obtener la simpatía de un Jimmy Carter, o de Danielle Mitterrand.

Ernesto Díaz Rodríguez, el más joven y todavía activo, fue condenado a 40 años de cárcel por enfrentarse al régimen. Liberado en marzo de 1991, después de pasar 22 años preso. Durante su cautiverio, escribió sus vivencias y las de sus compañeros sacandolas en trocitos de papel biblia escritos con una letra mínima, apretujada, legible sólo por él, que al recobrar la libertad logró transformar en libro Rehenes de Castro. Es uno de los testimonios más trágicos y terribles sobre el universo penitenciario cubano y yo diría del mundo.

En uno de los capìtulos más conmovedores, narra el final de la vida del líder estudiantil cubano Pedro Luís Boitel tras 52 días de huelga de hambre. La figura de Pedro Luís Boitel es ejemplar para los demócratas cubanos, por tratarse de un líder estudiantil que se opuso desde muy temprano al régimen. Boitel tiene también un significado para Venezuela donde estuvo exiliado y se incorporó a la lucha contra Pérez Jiménez, prestando sus servicios de técnico radial en una estación de radio clandestina de la oposición en Caracas.

Retornó a Cuba y a la universidad. Fue postulado para ocupar la presidencia de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) en la Universidad de La Habana. Fidel Castro intervino personalmente, como siempre lo ha hecho, e impuso su propio candidato. Detenido en 1961 y sentenciado a diez años de cárcel.

En 1972, ya habiendo cumplido su condena, le imponen cargos adicionales extendiendo la sentencia. En realidad, el sistema carcelario cubano determina que el preso que se niega a “rehabilitarse”, es decir, a convertirse en colaborador del régimen, se le somete al sistema de “recondena”.

(Huber Matos y el bloguista de Baracutey Cubano en una actividad patriótica por la instauración de la República de Cuba)

Mantenido en régimen de incomunicación, como la mayoría de los presos políticos de Cuba, no le quedó otra alternativa como medio de presión que la huelga de hambre. “Tampoco él parecía respirar; aplastado en su cama por el peso del hambre, se iba muriendo a chorros ese día. Era el 24 de mayo de 1972. La víspera de su partida hacia la inmensidad de la nada. Su última jornada de vida”. Cincuenta y dos días llevaba Pedro Luis Boitel sin ingerir alimento cuando cayó en estado de coma.

Díaz Rodríguez va narrando en su libro las atrocidades cometidas contra los presos: Lidia Pérez López, asesinada a patadas en la cárcel de Guanajay, en 1961, cuando se encontraba en estado de gestación. Ernesto Díaz Madruga muerto a bayonetazos en el presidio de Isla de Pinos. Le arrancaron la vida a Julio Tang Texier, asesinado de la misma forma en el campo de trabajo forzado de Isla de Pinos el 3 de septiembre de 1966.

Los jóvenes Raúl Valmaceda, Mario Fernández Rico y Rafael Peña Torres, ametrallados a mansalva en la cárcel de Boniato el 19 de marzo de 1971 y así sucesivamente, la lista de asesinatos se hace interminable.

Jorge Valls (1933 - 2015), escritor, poeta, poseedor de una erudición ilimitada, es el personaje más conmovedor que he conocido. Cristiano, escribió un bello y terrible testimonio de su experiencia en la cárcel Mi enemigo mi hermano, en el que no menciona nunca el nombre de Fidel Castro.

Por decisión de Fidel Castro se le condena a 20 años de prisión en 1964 por defender a un amigo, Marcos Rodríguez, acusado de delatar a las víctimas de una matanza que tuvo lugar en La Habana tras el fallido asalto al Palacio Presidencial.

En realidad se trataba de una de esas puestas en escena organizadas por Fidel Castro, con el objeto de deshacerse de aquellos que obstaculizaran su poder absoluto, en este caso, los antiguos comunistas de los cuales ya se había servido y ya no necesitaba más y podían hacerle sombra.

Valls no ignoraba lo inútil de su gesto, pero concurrió a declarar en el juicio de su amigo. Fue apresado y condenado a 20 años de cárcel que cumplió hasta el final. Al ser liberado, fue recibido por Juan Pablo II, al que le entregó un puñado de tierra que había recogido del terreno en donde habían fusilado a tantos compañeros suyos.

Eusebio Peñalver, (+ 2006) un mulato fornido que respiraba la vitalidad, quien tras el golpe de Batista se unió a la guerrilla. Se dice que Mandela fue el prisionero negro que más años pasó en la cárcel: 26 años. Eusebio Peñalver, pasó 28 años batiendo el récord. Fue uno de los guerrilleros del Che Guevara en los últimos días de la guerra. Pero muy pronto se percató de que Fidel Castro “se había burlado del pueblo cubano”. Detenido en 1960 por haber tomado de nuevo las armas contra la dictadura en ciernes de Castro. No fue fusilado, como lo fue la mayoría de los “alzados”, gracias a su piel negra pues se suponía que la misión de la revolución era la liberación de los negros.

Así narra sus experiencias en los diferentes lugares en donde cumplió condena: “Estuve en la prisión de Isla de Pinos; luego La Cabaña y Boniato, en la que dejamos a tantos compañeros asesinados a tiros, bayonetazos o en huelga de hambre. El plan de trabajos forzados de Isla de Pinos fue brutal, sádico y asesino: seres humanos comiendo hierbas, sumergidos en “mojoneras”, (en las en la zanja donde desembocaban todos excrementos del presidio de Isla de Pinos) masacrados a mansalva”.

Mario Chanes de Armas (1927- 2007) es el preso que más años ha pasado en la cárcel: 30 años sin haber cometido delito alguno, simplemente se negó a colaborar con el régimen por el que había combatido más que ningún otro, pues participó en el célebre “Ataque del Cuartel Moncada” y en el desembarco del yate Granma.

Fue condenado junto a sus camaradas de entonces entre los que se encontraba Fidel Castro a la prisión en Isla de Pinos, más tarde con el indulto de Batista en 1955 se asila en Miami, es convocado por Fidel Castro para viajar a México para que participe en la expedición del yate Granma, desembarca en Cuba el 2 de diciembre de 1956. A partir del 1° de enero de 1959, colabora con el alto mando de la revolución. Se da cuenta de los manejos internos del nuevo poder para limitar la recién conquistada democracia, decide alejarse del entorno de los hermanos Castro y se aísla en su casa, negándose a continuar colaborando con la nueva clase dirigente.

Fidel Castro no admite ese tipo de desacato. Prisionero, es condenado a 30 años de cárcel que cumple hasta el final. En la cárcel supo del nacimiento y muerte de su único hijo Mario, de veintidós años. Como todos los presos llamados “Los Plantados”,(se negaron a rehabilitarse y a colaborar con el régimen) pasó siete años en una celda de castigo, desnudo, sin ver el sol, durmiendo sobre una laja de cemento.

Huber Matos (1918-2014) comandante de la revolución, formó parte del grupo de los comandantes históricos, se le ve al lado de Fidel Castro sobre un tanque cuando llegan a La Habana en enero de 1959. Matos también renunció cuando se hizo evidente que la revolución se encaminaba hacia el comunismo y decidió también irse a su casa. Fidel Castro percibió el peligro que significaba tener de opositor a un hombre que gozaba de un inmenso prestigio en las filas de las nacientes FAR. Matos no fue fusilado para no crear ronchas en las filas del ejército en donde gozaba de gran prestigio. Terminó siendo sentenciado a 20 años en prisión.

Eloy Gutierrez Menoyo fue uno de los comandantes de la Revolución Cubana de 1959. El tercero, junto al Che Guevara y William Alexander Morgan (este último, norteamericano, fue fusilado). En enero de 1961, contrario a la línea marcada por Fidel, abandonó Cuba, pero en 1964 retornó clandestinamente a la isla. La pena le fue conmutada por 30 años de cárcel. Fue liberado en diciembre de 1986 tras la gestión del entonces presidente del Gobierno español Felipe González .

Ninguno de estos ex presos políticos mencionados colaboró con la dictadura de Batista: todos lucharon contra, al igual que lucharon contra la dictadura de Fidel Castro. Hoy el mundo los ignora, mientras llora por el que les destruyó la vida.

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Al filo del Machete




Un Presidio Plantado




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